Emoción honesta vs Emoción deshonesta

De Mentira Pedia
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Contenido

Concepto

En primer lugar para comprender los conceptos de emoción honesta y emoción deshonesta a los que se refiere este apartado, recordaremos la significación del concepto de emoción. Según la definición aportada por Enrique García Fernández Abascal, en su libro Emoción y Motivación (2003), la Emoción es: “El conjunto de efectos producidos por un proceso multidimensional, encargado de analizar situaciones especialmente significativas, interpretarlas de manera subjetiva en función de la historia personal, expresarlo a los demás, preparar para la acción y generar cambios en la actividad fisiológica”. (García Fernández-Abascal, 2003).

Por otra parte el Dr. Miguel Ángel Pérez Nieto define la emoción como: “una serie de reacciones de los individuos, ante situaciones relevantes (peligro, amenaza, daño, pérdida, éxito, etc), de carácter universal, que producen cambios en la experiencia afectiva, activación fisiológica y expresión, cumpliendo una función adaptativa, motivacional y social” (Pérez Nieto). Vemos como la emoción tiene un componente de interpretación de un estímulo, activación fisiológica y expresión. Es esta expresión de la emoción la que da lugar a la aparición de una emoción sincera o deshonesta en nuestra expresión facial.

Investigación

===¿Qué función cumple el que aparezca una expresión honesta o no de una emoción? ===

Esto se explica comprendiendo la función que tienen las emociones. Como menciona Pérez Nieto, existen tres tipos de funciones: Adaptativa, Motivacional y Social;

• Función Adaptativa.- La emoción prepara al organismo para que ejecute una conducta exigida por las condiciones ambientales, que movilice la energía necesaria y dirija la conducta a un objetivo determinado.

• Función Social.- Se basa en la expresión de las mismas, permitiendo a las demás personas predecir nuestro comportamiento y a nosotros el de los demás.

• Función Motivacional.- Una emoción puede facilitar la aparición de de conductas motivadas, dirigirlas a una determinada meta y hacerlas que se realicen con una determinada intensidad. La conducta motivada produce una reacción emocional y una emoción puede favorecer la aparición de una conducta motivada. (López).

De estas funciones extraemos que como consecuencia de preparar al organismo ante condiciones ambientales, la necesidad de dirigir la conducta, expresar nuestras emociones u ocultarlas, predecir la de los demás y facilitar la aparición de conductas motivadas, se produzcan la aparición de emociones sinceras o deshonestas, en nuestra expresión facial. La aparición de la expresión de una emoción en nuestro rostro, cumpliría así una función determinada. Para comprender como se produce las emociones sinceras y deshonestas nos centraremos en las [emociones básicas]. Para reconocerlas como tal, éstas deben de cumplir una serie de requisitos [Izard,1991]:

• Tener un sustrato neuronal específico y distintivo

• Poseer una expresión o configuración facial característica y propia

• Relacionarse con sentimientos determinados y únicos

• Derivar de procesos biológicos evolutivos

• Tener propiedades motivacionales y adaptativas


A partir de los estudios de Paul Ekman y Wallace V. Friesen en la década de los 80, se obtiene un procedimiento que permite identificar las emociones en base a la actividad muscular implicada en los gestos faciales: la expresión facial de las emociones. Se diseña el Sistema de Codificación de la Acción Facial FACS, para obtener posteriormente el EMFACS, acrónimo de Emotion FACS. En este sistema sólo se consideran aquellas unidades de acción que se asocian a determinadas emociones, las conocidas como emociones básicas. Siendo estas: Alegría, Tristeza, Sorpresa, Miedo, Ira, Asco y Desprecio.

Cada una de estas emociones básicas cumpliría una función determinada, para lo cual bajo ciertas circunstancias, la expresión facial de la emoción podría mostrarse de una forma sincera, actuando las unidades de acción determinadas por Ekman y Friesen, o por el contrario, la ocultación o disimulación de estas emociones lo que daría, mediante un análisis, el resultado de una expresión emocional facial deshonesta.

Las funciones asociadas a estas emociones básicas serían las siguientes:

Funciones de las Emociones

Miedo:Protección

Ira: Autodefensa

Alegría: Afiliación

Tristeza: Reintegración

Asco: Rechazo

Sorpresa: Exploración

Desprecio: Rechazo


Sin embargo Paul Ekman asume también que el reconocimiento facial de las emociones depende de:

• Las expectativas y atribuciones acerca del estado emocional

• El estado emocional del observador

• El aprendizaje y la experiencia en el reconocimiento de la expresión facial

• La influencia del contexto

• Las diferencias individuales

¿Qué unidades de acción hay que observar para distinguir una emoción básica de otra?

A continuación explicamos qué unidades de acción facial se activan, en la musculatura facial para distinguir las emociones básicas (*):

Alegría:Au6.- Elevación de mejillas y reducción de abertura palpebral,Au12.- Elevación y estiramiento hacia atrás de comisura de los labios,Au25.- Separar labios (al menos 2 mm.)

Ira: Au4.- Bajar cejas Au5.- Elevación de párpado superior Au7.- Elevación de párpado inferior y reducción de apertura palpebral, (Au10) (adicional).- Levantamiento de labio superior, Au17.- Elevación de barbilla, (Au22).- Labios en forma de embudo, Au23.-Labios se enrollan hacia adentro, Au24.-Apretar labios (nunca puede ser unilateral), (Au25).- Separar labios (al menos 2 mm.), (Au26).-Caída de mandíbula (separación entre dientes), Au38.- Dilatación fosas nasales.

Tristeza: Au1.- Elevación interior cejas, Au4.- Bajar cejas, (Au6).-Elevación de mejilla y reducción apertura palpebral, (Au11).-Acentuación pliegue nasolabial, Au15.- Descenso comisura de los labios,(54).- Cabeza hacia abajo, (64).- Ojos abajo

Miedo: Au1.- Elevación interior cejas, (Au2).- Elevación exterior cejas, Au4.- Bajar cejas,(Au5).- Elevación de párpado superior, Au12.- Elevación y estiramiento hacia atrás de comisura de los labios, Au20.- Estiramiento horizontal labios (arrugas en comisuras verticales), Au25.- Separar labios (al menos 2 mm.), (Au26).-Caída de mandíbula (separación entre dientes), (Au27).-Descenso mandíbula abriendo la boca (se ve la lengua)

Asco: Au4.- Bajar cejas, Au6.- Elevación de mejillas y reducción apertura palpebral, Au9.- Arrugar la nariz (arrugas horizontales en nariz), (Au10).- Levantamiento del labio superior, (Au15).- Descenso comisura de los labios, (Au16).- Depresión labio inferior, Au17.- Elevación barbilla, (Au25).- Separar labios (al menos 2 mm.), (Au26).-Caída de mandíbula (separación entre dientes)

Sorpresa: Au1.- Elevación interior cejas, Au2.- Elevación exterior cejas, Au5.- Elevación de párpado superior, (Au7).- Elevación de párpado inferior y reducción de apertura palpebral,Au27.-Descenso mandíbula abriendo la boca (se ve la lengua).

Desprecio: Au12.- Elevación y estiramiento hacia atrás de comisura de los labios (siempre unilateral), Au14.- Hoyuelo facial (siempre unilateral)

(*).- Ekman and W. Friesen. Action Coding System: A Technique for the Measurement of Facial Movement. Consulting Psychologists Press, Palo Alto, 1978./ Apuntes Profesor: José Manuel Petisco


¿Cómo saber si una emoción es sincera o no?

Existen tres reglas básicas para interpretar los gestos:

• Se leerán los gestos de forma agrupada como si fuera una frase

• Se buscará una congruencia entre su Lenguaje Verbal y su Lenguaje No Verbal

• Los gestos y entre ellos, el que nos interesa para esta explicación la Expresión Facial, tendrá que ser interpretada dentro de un contexto.


Dado que la expresión facial contiene información de 4 tipos: (José Manuel Petisco)

• Signos estáticos: Estructura ósea y tejidos → Apariencia individual

• Signos lentos: Arrugas, textura de la piel → Paso del tiempo

• Signos artificiales: Elementos exógenos → Lentes, cosméticos

Signos rápidos: Actividad Neuromuscular → Acción Facial

Serán en estos signos rápidos en los que debamos fijarnos, ya que nos van a dar, entre otros tipos, información sobre la emoción que experimenta una persona, ya sea expresándola libremente, ocultándola o pretendiendo disimularla.

¿Cómo se producen estos Signos Rápidos?

En esta actividad neuromuscular están implicados los hemisferios cerebrales, siendo ya clásicas las sugerencias referidas a la implicación del hemisferio izquierdo en aquellos aspectos emocionales que se transmiten a través del lenguaje o que implican la descripción verbal de una emoción (Bryden y Ley, 1983), mientras que el hemisferio derecho estaría más relacionado con los aspectos emocionales que se transmiten mediante características expresivas y gestuales (Ley y Bryden, 1979).

Más recientemente se ha sugerido la especial relevancia del hemisferio derecho para el procesamiento de la información con connotaciones emocionales.

La implicación del hemisferio derecho en el procesamiento emocional es clara. Sin embargo el porqué de este tipo diferencial de funcionamiento sigue suscitando dudas. Algunos autores (Ross, Homan y Buck, 1994), proponen que esta distinta implicación se entiende a partir de las diferentes categorías emocionales. Así las formas más primitivas de emoción , generalmente de valencia negativa, se encuentran especialmente vinculadas al funcionamiento del hemisferio derecho, mientras que aquellas otras emociones filogenéticamente más avanzadas y con connotaciones sociales, se encuentran vinculadas al funcionamiento del hemisferio izquierdo.

Por otra parte Damasio, señala que las funciones referidas a la emoción y a la representación del cuerpo se encuentren lateralizadas en el hemisferio derecho.

Las estructuras neurobiológicas que mayor atención reciben por parte de los investigadores, en el plano de la expresión emocional y su manifestación, son la amígdala y los hemisferios cerebrales.

Ekman señala que es necesario distinguir entre la expresión emocional involuntaria o espontánea, y la expresión emocional voluntaria o fingida. Cada una de estas manifestaciones expresivas parece estar controlada por estructuras distintas, produciéndose por la activación de mecanismos distintos.

Cuando la expresión se refiere a emociones auténticas, son las estructuras más antiguas y básicas (fundamentalmente el troncoencéfalo y el sistema límbico), las que controlan dicha manifestación conductual. Pero cuando la expresión se refiere a emociones fingidas, participa la corteza cerebral.

Por otra parte, seguía señalando Ekman, también se puede apreciar que cuando la emoción es auténtica, parece que existe una relativa simetría en la expresión facial, mientras que, cuando la emoción es fingida, no se aprecia dicha simetría.

Conocida desde hace tiempo esta diferencia en el modo de procesar la información, se ha argumentado que el hemisferio izquierdo era el responsable de la razón (especializado en el proceso del lenguaje y de pensamiento), y el hemisferio derecho el responsable de la emoción (especializado en la intuición, la emocionalidad y la percepción espacial global.

La dicotomía clásica: "hemisferio izquierdo-racionalidad vs hemisferio derecho-emocionalidad", parecen correctas, pero también resultan incompletas. Ya que en el ámbito de la dimensión verbal se recibe un considerable apoyo funcional del hemisferio derecho y por otra parte el hemisferio izquierdo resulta importante para la estabilidad emocional, regulando, e incluso inhibiendo la responsividad afectiva del hemisferio derecho (Buck y Duffy, 1980; Tucker y Neuwman, 1981).

El papel de la amígdala en la emoción, según aportaciones de autores como LeDoux, parece implicada en el procesamiento de la estimulación emocional, así como en la preparación de la respuesta emocional, al menos como demuestran los trabajos de LeDoux (1996, 2000b), en la emoción del miedo. Toda esta información podría llevar a la consideración de la amígdala como una estructura vital en el proceso emocional en su conjunto, pues podría poseer funciones relacionadas con el análisis, evaluación y valoración de la estimulación emocional, produciendo de forma clara a continuación las oportunas manifestaciones conductuales asociadas a las distintas emociones. Por lo que gracias a las aportaciones de LeDoux, pensamos que la amígdala tiene que ser considerada como una estructura que participa activamente en el procesamiento de la información con connotaciones emocionales (mecanismo de entrada) y en la preparación de las distintas manifestaciones conductuales y ajustes internos que ocurren como consecuencia del estímulo que llega hasta el organismo y adquiere connotaciones emocionales (mecanismo de salida).

La importancia de la amígdala en los procesos emocionales, conlleva la existencia de dos sistemas neurobiológicos.

Por una parte, el sistema clásico, más largo, que incluye el tálamo, la corteza asociativa específica al tipo de estímulo implicado, y las distintas estructuras subcorticales que participan en la respuesta del organismo, incluyendo en la misma las manifestaciones emocionales (McDonald, Shammah-Lagnado, Shi y Davis, 1999). El estimulo a través de las vías aferentes alcanza la formación reticular, llegando hasta el tálamo, de aquí la estimulación se dirige hacia la zona cortical especializada en el análisis y el significado del mismo. Tras este proceso, en el que tiene lugar la evaluación y la valoración del estímulo o situación, se prepara la respuesta apropiada para superar la exigencia concreta.

El sistema más corto y directo, implica que cuando el estímulo alcanza el tálamo, además de seguir la ruta recién comentada, sigue una proyección más corta hasta la amígdala, la cual tiene capacidad para preparar una respuesta organísmica inmediata ante la eventual amenaza que pueda suponer el estímulo en cuestión. En esta segunda posibilidad, sólo se encuentran implicadas ciertas estructuras subcorticales, de las que las más importante es la amígdala (LeDoux, 1996). De hecho según, LeDoux, las emociones son el producto de la actividad de este sistema. El camino más corto de los dos es el segundo, por lo tanto es esta vía la que permite la respuesta casi inmediata ante las señales de peligro.

Pero inmediatamente después llega también hasta la amígdala el resultado del análisis más pormenorizado de ese estímulo, que ha tenido lugar en la corteza asociativa específica, confirmando si la inicial respuesta preparada por la amígdala ha sido correcta o no. Si la respuesta inicial fue correcta, ahora se refina en su manifestación, ajustándose a la significación específica del estímulo y del daño asociado al mismo. Si por el contrario, la respuesta inicial no fue apropiada, tratándose de una "falsa alarma", automáticamente cesa la respuesta y los mecanismos automáticos activados para proteger el equilibrio del organismo.

La Expresión Emocional

Según Palmero, 1996, la expresión emocional adquiere diferentes matices en ambas partes de la cara. La parte derecha de la misma es, según Wolff (1993), la zona pública, pues refleja la emociones que el sujeto quiere que los demás perciban, mientras que la parte izquierda de la cara es la zona más privada en la expresión emocional.

Son afirmaciones bastante aceptadas en la actualidad ya que en el sentido de las aportaciones de Ekman (1985), se ha podido establecer que cuando un sujeto manifiesta voluntariamente y fingidamente una emoción, la expresión de la misma es asimétrica, observándose que, habitualmente, la parte izquierda de la cara expresa con mayor intensidad la emoción en cuestión.

Mientras que cuando un individuo manifiesta espontáneamente una emoción, la expresión de la misma es bastante simétrica en ambas partes de la cara.

Ahora bien, incluso en los casos de expresión de emociones verdaderas, es decir, en los casos de simetría expresiva, entre ambas partes de la cara, hay que tener precaución con la excesiva generalización. Sabemos que la expresión de la parte izquierda de la cara está controlada por el hemisferio derecho y la parte derecha por el hemisferio izquierdo, por lo que podemos concluir que incluso en aquellos casos de emociones espontáneas y reales, el hemisferio derecho está más implicado en la expresión emocional. (Sackheim y Gur (1978); Gainotti (2000)).

Los propios autores enfatizan la necesidad de ratificar sus aportaciones. Por otra parte, el hecho de que la asimetría expresiva, a favor de la parte izquierda de la cara, fuera mayor en la emociones negativas, según las investigaciones de estos autores, hacía sospechar que el hemisferio derecho podría estar más implicado en este tipo de emociones, mientras que el hemisferio izquierdo podría jugar un papel más importante en las emociones positivas.

Estudios más recientes aportan información referida a la implicación del hemisferio derecho en los componentes automáticos de la emoción, particularmente en la respuesta expresiva y automática. (Bord, 1993a, 1993b; Gainotti, Caltagirone y Zoccolotti, 1993; Gainotti, 1996; Borod, Santschi y Koff, 1997). Por su parte el hemisferio izquierdo parece jugar un papel relevante en las funciones de control y modulación sobre la expresión emocional espontánea.

Tratando de especificar más todavía la localización neurobiológica del control sobre la expresión y conducta emocionales, en algunos trabajos recientes se ha puesto de relieve la importancia capital de los lóbulos frontales.

Concluyendo finalmente en la siguiente hipótesis que con mayor frecuencia se utiliza a la hora de localizar la participación de los hemisferios cerebrales en las emociones:

• El hemisferio derecho posee una marcada superioridad sobre el hemisferio izquierdo sobre la conducta emocional en general. (Gainotti, 1989, 2000).

• Los dos hemisferios poseen una especialización complementaria, en el control del afecto. EL hemisferio izquierdo tendría un papel predominante en las emociones positivas. El hemisferio derecho sería predominante para las emociones negativas (Sackheim, Greenberg, Weiman, Gur, Hungerbuhler y Geschwind, 1982).

• El hemisferio derecho es dominante para la expresión emocional, de una forma similar a la superioridad que posee el hemisferio izquierdo para el lenguaje (Ross, 1984).

• El hemisferio derecho es dominante para la percepción de todos aquellos eventos emocionalmente relacionados, tales como expresiones faciales, movimientos corporales, etc (Adolphs, Damasio, Tranel y Damasio, 1996).

¿Dónde debemos fijarnos para clasificar una emoción en honesta o deshonesta?

Dos de las aportaciones más importantes para la comprensión de las emociones fueron, por una parte las aportaciones realizadas por Darwin (1978), sugiriendo que:

• Las emociones eran biológicamente innatas

• Evolutivamente adaptativas

• Poseen un componente filogenético (procediendo, ya no solo del ser humano sino de la especie de la que procede el ser humano).

Y por otra parte, fue el descubrimiento de las microexpresiones. Descubiertas por Haggard e Isaacs (1996).

Cuando una expresión se produce y en el sujeto no hay razón alguna para modificarla o encubrir su reflejo en el rostro, expresando así una emoción sincera, la expresión dura entre 0’5 y 4 segundos, haciendo participar a toda la cara (Ekman 2008). Se le suelen llamar macroexpresiones.

Sin embargo las microexpresiones son expresiones que aparecen y desaparecen del rostro en torno a 1/30 de segundo. Probablemente son signos de emociones que se pretendan ocultar, aunque también pueden ser signos de estados emocionales rápidamente procesados, para los que no ha existido intención de ocultación.

La investigación sobre las bases neuroatómicas de la expresión emocional sugirió la existencia de estas dos vías que median en la expresión facial (Rinn,1984). Una procedente del tracto piramidal impulsa acciones voluntarias faciales, y tiene su origen en la franja motora cortical.

La otra vía que procede del tracto extrapiramidal, impulsa expresiones emocionales involuntarias, originándose en las áreas subcorticales del cerebro.

Cuándo una persona se encuentra en una situación de alta intensidad emocional, pero necesita controlar sus expresiones (su ocultación o simulación daría lugar a una emoción fingida), se activan ambos sistemas que se enzarzan en un tira y afloja por el control de la cara, permitiendo que se filtren microexpresiones. Porter y Brinke (2008) han demostrado que surgen microexpresiones cuando los individuos intentan engañar acerca de sus expresiones emocionales.

Además existen las expresiones sutiles, expresiones emocionales que aparecen cuando:

• Una persona está empezando a sentir una emoción

• La respuesta emocional es de baja intensidad

• Al tratar de ocultar sus emociones pero no está siendo totalmente capaz de hacerlo.

El acto de mentir desencadena fuertes emociones en el mentiroso, sobre todo cuando hay una alta motivación.

La aparición de esta alta intensidad emocional puede deberse a:

• Temor de ser descubierto

• La culpa

• La vergüenza respecto del evento por el que está mintiendo

• Satisfacción en la idea de mentir exitosamente

Las expresiones faciales y de manera particular las microexpresiones, pueden ser signos de estas emociones. Sin embargo las investigaciones de Warren, Schertler, & Bull 2009, han demostrado que la capacidad de leer las expresiones sutiles predice mejor la capacidad de detectar el engaño que la capacidad de leer las microexpresiones. Ya que las microexpresiones aunque sean signos de emociones que se pretender ocultar, probablemente ocurren con mucha menor frecuencia que las expresiones sutiles. (David Matsumoto, Hwang, M. López, & Pérez-Nieto, 2013).


Para concluir, se establece que para un analista, pueda distinguir entre emociones sinceras o fingidas, será de su interés prestar atención en:

• Asimetrías faciales

Si aparecen asimetría será más probable que sea una expresión facial simulada. En diestros, las expresiones faciales intencionadas, que resultan asimétricas suelen ser un poco más marcadas en el lado izquierdo.

La expresión emocional simulada suele ser más duradera, frente a la genuina que dura unos segundos.

• Expresiones Sutiles

• Microexpresiones

• Expresiones de larga duración (>5segundos)

• Expresiones emocionales desincronizadas respecto al hilo del discurso, los cambios de voz y los movimientos corporales.

La expresión emocional genuina se sincroniza con otros signos de expresión emocional.

• Si se trata de emociones básicas, la genuina presenta Unidades de Acción prototípicas, recogidas en el EMFACS.


Emociones honestas vs deshonestas

Una persona honesta sería aquella que actúa rectamente, cumpliendo su deber, de acuerdo con la moral y que respeta las normas socialmente establecidas. Sin embargo hemos visto, que en ciertas circunstancias, actuar de una forma deshonesta, nos lleva a ocultar o disimular ciertas emociones asociadas a la conducta deshonesta.

¿Pero cómo nos afecta actuar y sentir estas emociones asociadas a la honestidad y deshonestidad respectivamente?

Las emociones ocuparían un lugar importante en la salud mental y podrían constituir uno de los campos donde podría producirse un beneficio. Así pues veremos la incidencia de la prosocialidad en las emociones.

El Enfado y La Ira

En estas emociones hay una gran activación fisiológica con una respuesta emocional de grado elevado. Zillman hace referencia a que se crea un monólogo interno que proporciona argumentos para justificar el hecho de descargar el enfado sobre alguien. Esto favorece un activación fisiológica que puede llevar a la ira y desencadenar violencia hacia la otra persona. Las personas con arranques frecuentes de ira, por las activaciones fisiológicas extremas adolecen de una mayor vulnerabilidad en su salud mental y física (Williams, 1989; Thoreson, 1990; Mittleman, 1994, citados por Goleman, 1997).

Empatía

Es la capacidad de sintonizar emocionalmente ( y también cognitivamente) con los demás y supone una base importante sobre la que se asientan las relaciones interpersonales positivas. Sería una disposición emotiva que favorece la calidad en las relaciones sociales.

Según Hoffman (1984), las personas que actúan prosocialmente irán aprendiendo a optimizar su empatía y es en último término, la base de la actitud ética de las personas. Otro elemento fundamental para la calidad de las relaciones sociales. Los actos delictivos se basan, en muchas ocasiones, en la incapacidad por parte del agresor de experimentar empatía hacia sus víctimas. La comprensión cognitiva de los pensamientos del otro o la experimentación de sentimientos similares pueden promover la actitud de ayuda en el autor.

La Culpa (La suma de las emociones básicas de Ira y Tristeza)

Se ha intentado diferenciar la cultura occidental de otras a partir de la preeminencia de una educación del desarrollo moral inducido por la culpa, ( en contraposición a la vergüenza en otras culturas).

El sentimiento de culpa está presente en numerosas entidades psicopatológicas. Una relativa disminución de las presiones introyectivas exageradas se podría considerar como beneficiosa para la salud mental. Las acciones prosociales han sido interpretadas como inhibidoras de una culpa establecida en ámbitos conocidos, respecto a personas próximas o familiares. Podríamos considerar que la acción prosocial concreta pueda suponer un tranquilizador efectivo de la culpa.

La Envidia (La suma de las emociones básicas de Miedo, Ira y Tristeza)

Es un sentimiento que puede socavar la salud mental y provocar también, alteraciones en las relaciones interpersonales y sociales. Más allá de la conveniencia de una educación basada en el descentramiento hacia el otro, ya muy temprano en el desarrollo emocional e interpersonal del niño, la identificación de este sentimiento y su posible afrontamiento, es una garantía de bienestar psicológico. El reconocimiento de la dignidad de la persona y el valor de la prosocialidad asumido como guía de conducta, debería atemperar esa envidia, la cual se debería identificar y expresar adecuadamente en forma de admiración explícita, como forma de manejo de los propios sentimientos.

Además la realización de acciones prosociales, incluso a las persona envidiadas, podría actuar como un alivio paradójico por el poder que supondría la eficacia de la acción y el posible feedback de aprobación del receptor.

El papel de las Emociones en la Conducta Prosocial

La metacognición hace referencia a la conciencia de los procesos de pensamiento. Algunos autores utilizan el concepto de metaestado para referirse a la conciencia de las propias emociones, en este apartado se ensaya el concepto de metacogni-emoción. El proceso de atención y el reconocimiento de las propias emociones puede ser el inicio del autocontrol emocional. El control de las emociones no se refiere a su represión, sino a que los sentimientos estén más en consonancia con las circunstancias. En este sentido favorecen las relaciones interpersonales, permiten un mayor control de las situaciones y promueven estados de ánimo más positivos en la persona. Así la capacidad metacogni-emotiva implicaría el estar atentos a las propias emociones, suponiendo una mayor habilidad para comprender los sentimientos de los demás y , en este sentido, facilitaría y fomentaría la empatía.

La Compasión

La compasión sería la forma que tomaría la empatía como capacidad para identificar sentimientos ajenos de debilidad o desvalimiento y que puede, también, atemperar los conflictos de relación. Estas dos capacidades: el autocontrol y la empatía, son fundamentales para el comportamiento prosocial. Así pues, el afrontar las propias emociones o el intentar relacionarse con las de los demás podría influir en la conducta prosocial. La educación del niño dirigida a promover habilidades como: el control de las emociones, el control de los impulsos, la postergación de las gratificaciones, la automotivación y la empatía, facilita unos sentimientos de eficacia y por lo tanto, de satisfacción que inciden en la autoestima. (Roche, 1997).

Aplicaciones

La aplicación práctica en el ámbito forense, lo encontramos en el Protocolo F.E.A.P.. Mediante el cual atendiendo a las expresiones faciales, microexpresiones y expresiones sutiles, podremos suponer la aparición de una emoción esperada en el sujeto. Ésta será comparada con la emoción presentada, dándose distintos escenarios:

• Patología

• Veracidad

• Simulación

• Engaño

La diferencia o similitud, entre la Emoción Esperada (EE) y la Emoción Presentada (EP), será aplicada para la posible detección de expresiones sinceras, o hipotéticamente falsas, en testimonios, interrogatorios, juicios, en cualquier ámbito de la investigación criminal, como también en el tratamiento de pacientes en consultas médicas, entrevistas de trabajo, así como en cualquier ámbito en el que pueda ser útil, conocer cuales son las verdaderas emociones que se están produciendo en el sujeto, con el que interactuamos.

Para profundizar más en el método se aconseja dirigirse a Protocolo F.E.A.P..

Referencias

Ekman, & Friesen, W. (1978). Facial Action Coding System: A Technique for the Measurement of Facial Movement. Consulting Psychologists Press/Apuntes Prof. José Manuel Petisco .

García Fernández-Abascal, E. (2003). Emoción y Motivación. Madrid: Editorial Universitaria Ramón Areces. López, R. (s.f.). Master en Comportamiento No Verbal y Detección de la Mentira. fundación Behavior&Law. Recuperado el 2 de junio de 2017, de Módulo 1, Tema 6, Expresión y Reconocimiento Emocional: http://www.behavior&law.com

López, R. (s.f.). Master en Comportamiento No Verbal y Detección de la Mentira. Fundación Behavior&Law. Recuperado el 31 de mayo de 2017, de Módulo 1, Tema 1 Conceptos Básicos: http://www.behavior&law.com

Matsumoto, D., Hwang, H. S., M. López, R., & Pérez-Nieto, M. Á. (2013). Lectura de la Expresión Facial de las Emociones: Investigación Básica en la Mejora del Reconocimiento de Emociones. Ansiedad y Estrés , 4.

Palmero, F. (s.f.). La Emoción desde el Modelo Biológico. Recuperado el 2 de junio de 2017, de Dpto. Psicología Básica, Universidad Jaume I de Castellón (Spain).: http://reme.uji.es/articulos/apalmf5821004103/texto.html

Pérez Nieto, M. Á. (s.f.). Master en Comportamiento No Verbal y Detección de la Mentira. Fundación Behabior&Law. Recuperado el 31 de mayo de 2017, de Módulo 1 - Tema 2 Evolución de la Investigación en Emoción: http://www.behavior&law.com

Petisco Rodríguez, J. M. (s.f.). Master en Comportamiento No Verbal y Detección de la Mentira. Fundación Behavior&Law. Recuperado el 2 de junio de 2017, de Módulo 2, Expresión Facial; Tema 3, Sistema FACS.: http://www.behavior&law.com

Roche, R. (Febrero de 1997). Educación Prosocial de las Emociones, Actitudes y Valores en la Adolescencia. Recuperado el 3 de junio de 2017, de Universitat Autònoma de Barcelona, Laboratorio de Investigación Prosocial Aplicada: http://www.prosocialidad.org/castellano/docs/028_RR_edu_pro.pdf

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