Métodos Históricos de Detección del Engaño

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Cuando se habla de la detección de las mentiras o el engaño se hace referencia al procedimiento que es utilizado para descubrir las mentiras eventuales que surgen principalmente en entrevistas y que competen o interesan a distintos campos de la ciencia, sobre todo los que tienen que ver con investigaciones policiales, esto para poder distinguir entre sospechosos culpables e inocentes. Este interés también incluye a algunas ramas de la Psicología Jurídica como la Psicología Forense o la Psicología Criminalística.(2)

Por ejemplo, en la actualidad, específicamente en la rama de la Psicología Forense, a los psicólogos se les encomienda la tarea de realizar peritajes sobre la credibilidad de los testimonios o de las declaraciones que realizan las personas que están implicadas en los procesos judiciales. Para poder realizar esta tarea se utilizan herramientas como las entrevistas clínicas, cuestionarios e incluso se auxilia de otros procedimientos. Algunos de estos otros procedimientos que son utilizados en el ámbito policiaco y judicial hacen uso de las herramientas que proporciona la tecnología para poder medir reacciones psicofisiológicas de los sujetos implicados.(4)

Contenido

Introducción

Recientemente utilizar técnicas encaminadas a descubrir la mentira o engaño, ha cobrando un especial interés y auge, gracias a la premisa errónea (recién comprobada) que diferentes perspectivas teóricas tradicionales en la detección de la mentira ofrecen y es que coinciden con la idea de que el acto de mentir aunque sea en última instancia da lugar a la aparición de ciertas señales conductuales que son delatoras. Por lo que desde esta perspectiva la función principal del detector consiste en escudriñar la conducta del emisor de la comunicación y estar atento a su comportamiento, pues si este está mintiendo en definitiva acabará reflejándose a través de su conducta.(6)

Si bien con lo anterior principalmente se hace referencia a ámbitos de competencia actuales y con un carácter científico como el Judicial y el de la Psicología, cabe destacar que la detección de la mentira ha preocupado, desde tiempos muy antiguos a filósofos, jueces e incluso a personas comunes y corrientes, por lo que desde la antigüedad se han ocupado en buscar aquellas situaciones en las que la mentira pueda quedar demostrada.(4) Pues la mentira de una u otra forma ha facilitado o dificultado toda clase de relaciones, como las sociales, familiares, nacionales o internacionales; también esta ha evitado o precipitado cambios y reformas a todos los niveles, ha logrado mantener credos e ideales y también ha derribado otros. Definitivamente esta ha estado presente en el curso de muchos acontecimientos históricos, incluso algunos de los cuales han determinado las formas de organización social que hoy en día se conocen.(1)

Como existe una especial importancia sobre todo en las consecuencias de mentir muy bien para la persona que miente, a lo de la historia, en distintos siglos, se han elaborado múltiples procedimientos y “técnicas” utilizadas por los “expertos” para poder demostrar la verdad y así descubrir el engaño.(1)

Por lo que para situarse y comprender mejor los métodos que existen en la actualidad resulta interesante realizar un breve repaso de las técnicas utilizadas antiguamente para descubrir el engaño.

La Mentira y su Detección en la Historia

Como explica Alonso (2009),(1) en una reflexión que realiza sobre un hipotético origen del engaño en las interacciones entre seres humanos. El origen de la mentira entre los seres humanos es tan remoto como casi el momento en el que el hombre se dio cuenta del éxito que tenía el lenguaje y la comunicación, tanto en los grandes acontecimientos de la humanidad como en la cotidianidad del día a día. El registro de la existencia de la mentira es tan antiguo, tanto que se refleja en libros como la Biblia, en dónde por ejemplo, en Génesis, perteneciente al antiguo Testamento se narra una de las primeras mentiras que forman parte del propio origen de la humanidad cuando la serpiente engaña a Eva al decirle que comiendo del fruto del árbol tendrá una vida de dioses, creando en la mente de ella, de una forma consciente, una idea que sabe que es falsa de lo que iba a ser la vida de Eva luego de comer de este fruto. En el Nuevo Testamento también se hace referencia del episodio en el que Pedro miente tres veces, cuando niega conocer a Jesús, evidenciando que el miedo fue lo que hizo mentir a Pedro hasta tres veces con respecto a su relación con Jesús, contrario con lo que él había afirmado anteriormente, de que hasta moriría por él. Continuando con las creencias religiosas, en pasajes como en el Corán o las enseñanzas budistas se enumeran preceptos que inducen a no engañar ni defraudar o a abstenerse de mentir, maldecir, injuriar y hablar inútilmente.(1)

En el campo de la detección a lo largo de la historia diferentes culturas, en distintas situaciones han tratado de detectar el engaño basándose de alguna manera ya en respuestas corporales de distinto tipo.(9)

Como ya se mencionó anteriormente, la detección de la mentira no es tan sólo una labor con la que, muy a menudo, debe enfrentarse el psicólogo forense de nuestro mundo contemporáneo, sino que ya desde la más remota antigüedad se fueron desarrollando técnicas orientadas a la identificación de mentiras de quienes la perpetran. A tal fin se orientaban procedimientos tales como las ordalías medievales, el combate o lid y la tortura.(5)

La prueba del combate o lid, las ordalías y la tortura, fue una clasificación que realizó Larson, para poder describir las tres formas generales históricamente primitivas, empleadas en la antigüedad para la detección del engaño. Se puede destacar que uno de los aspectos que caracteriza a estas formas más rudimentarias y primitivas de la detección del engaño, en esa época específicamente la detección de la culpabilidad, es que todas esas formas tenían como punto de apoyo principal y además como justificación la creencia en que existía una intervención de tipo sobre natural o divino que se manifestaría a favor de la verdad y del sujeto inocente. El proceso básicamente consistía en someter a los sospechosos de ser culpables a determinadas pruebas físicas, de las que de ser realmente inocentes saldrían ilesos. El carácter sagrado de las pruebas hacía que los resultados de los distintos procesos a los que eran sometidos fueran casi siempre inapelables. Sumado a ello el hecho de que eran los “ministros terrenos” de la autoridad divina quienes poseían la última palabra con respecto al acusado, cabe resaltar que existía un elevado índice de arbitrariedad.(1)(4)


Juicio mediante combate o lid

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define a una lid como un combate, pelea, disputa, o contienda de razones y argumentos. En derecho era una prueba judicial mediante el reto y duelo de las partes.(10)

En sí esta práctica consistía en que, cuando era difícil determinar cuál de dos partes en disputa tenía la razón, éstas debían enfrentarse en un duelo o combate, ya sea que éste fuera sostenido por los propios implicados o por alguien que los representara. En esta situación se asumía que el vencedor demostraría con su victoria estar en posesión de la verdad, ya que según creían, Dios solamente daba la victoria a los inocentes. Larson sitúa a una de las primeras alusiones de la práctica de duelo o lid en tiempos de Tito Livo, quién describe también cómo algunos de los habitantes de la Península Ibérica aprovechaban la oportunidad de una exhibición de lucha entre gladiadores organizada por Escipión para poder resolver las disputas civiles mediante este tipo de combate, en aquellos casos en los que no se contaba con cualquier otro método adecuado de resolución.(1) Larson también presenta varios ejemplos de las situaciones en las que se empleaba el duelo para esclarecer la verdad sobre los hechos. Un ejemplo de ello es el caso de un ladrón sacrílego que robó los cálices de una iglesia que luego vendió a un comerciante haciéndole jurar a este que mantendría en secreto tal venta, su nombre era Anselmo. Poco tiempo después de esto y frente a una amenaza de excomunión, el comerciante confesó a las autoridades de la iglesia lo que ocurrió. Como Anselmo negó tal acusación, se recurrió al duelo para poder esclarecer los hechos. Tras finalizar la lucha, como Anselmo fue el vencedor y mató al comerciante, se llegó a determinar que este era inocente de la acusación de robo que se le había hecho. Sin embargo lo que ocurrió posteriormente fue que Anselmo tras ser sometido a la ordalía del agua hirviendo (explicada más adelante), confesó haber cometido dicho robo. Ante la situación, la explicación que se ofreció para mantener la validez del duelo, fue que el comerciante había muerto por traicionar el juramento que le había hecho a Anselmo de no decir nada sobre la venta de los cálices robados.(1)

Con el paso del tiempo, poco a poco, los principales países europeos fueron aboliendo el duelo, al seguir los dictámenes del Clero Católico, quién se oponía a esta práctica. Con ello en el Concilio de Trento se estableció que todos aquellos que participasen en un duelo, serían excomulgados de inmediato, de igual forma aquellos que aconsejaran su práctica o que también estuviesen presentes en ellos. De igual forma, si alguno de los duelistas resultaba muerto en el combate, este sería privado de tener un funeral cristiano. Además el papa Benedicto XIV decretó que a los contendientes se les podía denegar un entierro cristiano incluso aunque estos no muriesen en el duelo. En algunos lugares y fechas donde se eliminó el duelo fue, en Hungría en el año 1492, en Italia en 1505, en Flandes a finales del siglo XVII, y en Rusia en 1649. Sin embargo en Inglaterra el duelo se prolongaría hasta el año 1818.(1)


Las Ordalías

La palabra ordalía proviene del sajón “ordeal”, cuyo significado etimológico es juicio o prueba dura que debe atravesar un acusado para poder demostrar su inocencia. A las ordalías se les conoció como juicios de Dios, porque la resolución final estaba en las manos de Él. Estas consistían en pruebas judiciales de carácter religioso e incluso considerado hasta supersticioso, destinadas a demostrar la culpabilidad o inocencia de un sospechoso acusado de pecado o de quebrantar las normas de convivencia, poniendo como intermediario y juez ni más ni menos que a la propia divinidad.(7) En conclusión se puede decir que consistían someter al sospechoso de engaño a una prueba peligrosa y si salía librado de ella, su inocencia quedaría entonces probada, de lo contrario sería juzgado como culpable y ajusticiado.(1)
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A la ordalía se le consideraba una forma de obtener evidencia mediante pruebas en las que la directa intervención de Dios determinaba la culpabilidad o inocencia de una persona acusada (por lo que el veredicto era firme), en el caso de que la verdad no pudiera establecerse a través de métodos ordinarios. La existencia de estas pruebas se debe a la creencia firme de que un Dios omnisciente y benevolente no permitiría que a una persona inocente se le declarase culpable y que como tal fuera castigada, pues Él intervendría, incluso de forma milagrosa si fuera necesario para proclamar la verdad. Una ordalía podía ser impuesta por el tribunal o podía ser elegida por cualquiera de las partes litigantes, pues se esperaba que Dios aprobara ese acto impuesto o permitido por un juez autorizado debidamente en búsqueda de la verdad. Estos argumentos permitían que se aceptara que era posible lograr un juicio justo.(8)

Las ordalías tuvieron su auge durante la Edad Media, sin embargo desde épocas remotas eran practicadas. Algunos de los pueblos que fueron conocidos por la utilización de estas prácticas de forma normal y habitual fueron los hebreos, asirios, babilonios,(7) también sociedades culturales americanas, africanas y asiáticas las utilizaban, en Europa Occidental fue el pueblo gérmanico quienes las iniciaron. El cristianismo antiguo las adoptó en los procesos de derecho penal.(11) Extendiéndose así por todo el planeta a través del tiempo.

Las ordalías solían utilizarse en casos de brujería y como forma de resolver conflictos sociales.(4) Y eran de dos tipos, aquellas que realizaba solamente la parte acusada y aquellas en las que se veían involucrados ambos litigantes. La opinión general de ellas consistía en que a partir de los resultados de la prueba podría ser conocida inmediatamente o al cabo de un tiempo la decisión divina.(8)

Trovillo, citado por Alonso (2009),(1) sostiene que las técnicas de la ordalía no se basan en ningún conocimiento de procesos psicológicos que subyacen al hecho de saberse culpable, sino que deriva de la superstición y la fe religiosa, por lo que concluye que no se podían establecer parámetros en las pruebas de detección del engaño, pues no existía un método científico, técnica o conocimiento psicológico básicos para establecerlos.

Algunas de las ordalías que eran frecuentemente utilizadas fueron:

La ordalía del hierro al rojo

Esta práctica se llevaba a cabo en la India, pero fue tomada por el cristianismo medieval. En la India se solía obligar al acusado a bañarse mientras se realizaban ciertas ceremonias religiosas. Después este se frotaba las manos con salvado y se le colocaban siete hojas de higuera, árbol sagrado para los hundúes, sobre las palmas. Estas se envolvían siete veces con seda, entonces el acusado debía agarrar un hierro de cierto peso al rojo vivo y tenía que andar trazando siete círculos. Cada uno de ellos tenía que ser mayor que el anterior. Si al terminar el acusado no tenía ninguna quemadura en sus manos, se le consideraba inocente, de lo contrario sería hallado culpable.(1)

Una variante de esta ordalía era que el acusado debía a caminar a cierta distancia (entre los anglosajones nueve pies), llevando en sus manos una barra calentada al rojo vivo.(8)

La ordalía del agua hirviendo

Esta ordalía consistía en que el acusado debía sacar del fondo de un recipiente lleno de agua hirviendo una piedra depositada en él y para lograrlo debía hacerlo con las manos. Inmediatamente eran vendados los brazos y las manos y el vendaje era sellado.(8) Pasados unos días se retiraba el vendaje, la curación de las quemaduras indicaba inocencia y la existencia de quemaduras era el reflejo de la culpabilidad del acusado.(7) La creencia que tenían era que Dios evitaría que el inocente se quemase al contacto con el agua hirviendo, demostrando así su inocencia.(1)
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La ordalía del agua fría

El proceso de esta ordalía consistía en atar con cuerdas al imputado a modo de que no pudiese mover ni brazos ni piernas, de forma que pendiera sobre un tanque de agua. Poco a poco se iba soltando la cuerda y descendiendo al sospechoso sobre el agua, si al alcanzar el nivel del agua el sospechoso flotaba, se le consideraba culpable, mientras que si se hundía quedaba demostrada la inocencia. Se pensaba que el agua sobre todo tras su previa bendición por parte del clérigo siempre estaba dispuesta a acoger en su seno a quien fuera inocente mientras que al culpable lo rechazaba.(1)
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La ordalía del agua roja

Según Trovillo, este procedimiento proviene de África occidental.(1) Esta ordalía consistía en que el acusado debía guardar ayuno durante doce horas. Posteriormente ingería una pequeña cantidad de arroz y luego bebía una gran cantidad de agua, incluso hasta cuatro o cinco litros, enrojecida por cierta corteza. Si la persona vomitaba expulsando todo el arroz su inocencia quedaba demostrada, pero si la persona no vomitaba, el arroz o la infusión actuaba como laxante, entonces era condenado.(4)

La ordalía de mascar arroz o pan con queso

La ordalía de mascar arroz es de origen hundú, según Trovillo citado por Alonso (2009),(1) explica que originalmente se realizaba con un tipo de arroz denominado shatee, este era preparado con varios encantamientos. El sospechoso se lo debía comer con el rostro hacia el este y escupirlo. Si la saliva estaba mezclada con sangre, las esquinas de su boca estaban hinchadas o si el acusado temblaba, era declarado mentiroso.

En la Europa medieval, esta práctica se ejercía con una onza de pan acompañada de cierta cantidad de queso. El acusado los ingería luego de una ceremonia que incluía determinadas prácticas religiosas. Si el acusado era culpable Dios enviaría al ángel Gabriel para obstruirle la garganta, de modo que no pudiera tragar y en caso de hacerlo un fuego interno quemaría sus entrañas.(7)


Otros tipos de ordalía, consistían en el uso de veneno, con lo que el acusado debía de ingerir algún alimento envenenado, si este moría demostraba su culpabilidad. Aunque esta prueba no fue tan común en la Europa Medieval, fue sustituida por la prueba del queso y el pan.(7)

Ordalía de la cruz

Para esta prueba se colocaba delante de un altar a los dos acusados, inmóviles, con los pies juntos y los brazos abiertos, en imitación de un crucificado. Se leía misa, salmos o el Evangelio de la Pasión frente a ellos. El que se moviera primero era al que se le consideraba culpable.(7)

Ordalía de las candelas

Esta ordalía consistía en representar con dos velones hechos con cera del cirio pascual, para el denunciante y el acusado en juicios de robo y hurto, vencía aquel cuya candela se consumiese antes.(11)

Ordalía del sangrado

Era empleada para descubrir a los asesinos. El sospechoso de haber cometido asesinato era forzado a mirar el cadáver o las heridas que este poseía. Si las heridas comenzaban a sangrar en ese momento, se probaba la culpabilidad.(8)


La Tortura

Este ha sido otro de los procedimientos que se han utilizado para poder obtener “la verdad”, incluso hoy en día se encuentra el uso de la tortura en tiempos de guerra en algunos países. Según Amnistía Internacional, se sigue utilizando en muchos casos para poder obtener información de sospechosos sobre crímenes o acciones contra el partido político que está en el poder. Históricamente la tortura es uno de los métodos más antiguos que han existido para la detección de la culpabilidad y la obtención de una confesión.(4)

Esta ha sido utilizada para descubrir la verdad desde la antigua Grecia durante los procesos legales. Durante la Edad Media fue empleada durante la Inquisición de la Iglesia Católica. En la China Imperial se torturaba a presuntos culpables por órdenes de un juez hasta lograr que confesara. Este método de tortura era conocido como la tortura de la rata, donde se colocaba a un roedor dentro de una jaula con la puerta abierta en el vientre del acusado, sus verdugos molestaban al animal con fuego para que mordiera al sospechoso y de ese modo lograran atemorizarlo para que pudiese confesar el crimen. Otros métodos antiguos de tortura eran la violación sexual, incisiones, perforaciones, privación de comida, agua o sueño, incluso hasta ahogamientos y lesiones.(3) central central

Algunos otros métodos

Otros procedimientos de detección de la mentira en la antigüedad fueron.

Combates judiciales (Trial by combat)

Estos combates eran realizados entre las partes litigantes para determinar quién metía. Cada parte elegía a un contrincante que en base a su fuerza impondría su derecho sobre el vencido.(4)

Trial by ofdeal

Era utilizado en China basándose en el principio de que el miedo a ser descubierto provocaba la paralización de la función salivar y obligaba a los sospechosos a masticar. Luego tenían que escupir o tragar productos muy secos como el pan o el polvo de arroz, si estos los escupían húmedos o se los tragaban eran declarados inocentes.(4)


El burro sagrado

Este método era utilizado en la India, en este el sospechoso debía tirar del rabo de un burro, si éste rebuznaba era porque el sospechoso era culpable y en caso de silencio se les consideraba inocentes. En este caso el juicio no se basaba en si el burro rebuznaba o no, sino en la marca que dejaría el rabo del asno en las manos del individuo, debido a que éste estaba impregnado de una sustancia que quedaría adherida en la mano del inocente.(4)


Los Métodos en la Actualidad

Definitivamente los métodos utilizados en la antigüedad correspondían solamente a aproximaciones poco científicas que eran utilizadas con el objetivo principal de descubrir la verdad y en la actualidad su aplicación además de ser prohibida por la barbaridad de muchas de las técnicas sería poco útil por su fiabilidad. Sin duda con el paso de los años la investigación y la ciencia se han preocupado por la creación de métodos más rigurosos que ofrecen tener un acercamiento más objetivo a la detección de la mentira mediante algunos procedimientos que han sido ampliamente estudiados.

Según Masip, Garrido y Herrero se puede agrupar en tres grandes conjuntos a los procedimientos de detección del engaño de los que se disponen en la actualidad. El primero sería el formado por las técnicas psicofisiológicas, cuyo máximo exponente conocido es el polígrafo. El segundo grupo correspondería a una aproximación no-verbal o de indicadores conductuales, orientada a detectar el engaño a partir de la conducta del sospechoso. Finalmente el último conjunto agruparía a las técnicas verbales, las cuales se focalizan sobre el análisis del contenido verbal del discurso. Entre ellas destacan el CBCA (Análisis de Contenido basado en Criterios) y la técnica del Control de Realidad o Reality Monitoring.(5)

Referencias Bibliográficas

1. Alonso, H. (2009). Los policías como detectores del engaño: Investigación en torno al efecto del sesgo del investigador (tesis doctoral). Universidad de Salamanca, Salamanca, España.

2. Detección de mentiras. (2015). En Wikipedia. Recuperado el 22 de noviembre de 2016 de: https://es.wikipedia.org/wiki/Detecci%C3%B3n_de_mentiras

3. Erives, L. (2013). Credibilidad del testimonio en el ámbito de la psicología jurídica (tesis de pregrado). Universidad Nacional Autónoma de México, Distrito Federal, México.

4. Ferre, P. (22 de noviembre de 2016). La detección de la mentira en la historia. Recuperado de: http://descubrelapsicologia.com/la-deteccion-de-la-mentira-en-la-historia/

5. Masip, J., Garrido, E., Herrero, C. (2002). La detección de la mentira mediante la técnica SCAN. Revista de Psicopatología Clínica Legal y Forense, Vol. 2, pp.39-62. Recuperado de: http://www.masterforense.com/pdf/2002/2002art10.pdf

6. Masip, J., Herrero, C. (2015). Nuevas aproximaciones en detección de mentiras I. Antecedentes y marco teórico. Revista Papeles del Psicólogo, Vol. 36, pp. 83-95. Recuperado de: http://www.papelesdelpsicologo.es/pdf/2564.pdf

7. Nuñez, J. (22 de noviembre de 2016). Las ordalías: Los juicios pavorosos de Dios. Recuperado de: http://trincheradeopinion.blogspot.com/2013/11/las-ordalias-los-juicios-pavorosos-de.html

8. Pérez, J. (22 de noviembre de 2016). Ordalías o juicios de Dios. Recuperado de: http://ec.aciprensa.com/wiki/Ordal%C3%ADas_o_Juicios_de_Dios

9. Petisco, J. (2016). Tema 2. Evaluación Psicofisiológica de la Mentira [Material de clase]. Módulo 8. Detección de mentiras (II), Behavior & Law Research Foundation, España.

10. Real Academia Española. (2014). Lid. En Diccionario de la lengua española (23ª. ed.). Recuperado de: http://dle.rae.es/?id=NGzdKLw

11. Yubero, F. (22 de noviembre de 2016). “Ordalias”, los increíbles y terribles juicios de Dios. Recuperado de: https://lanaveva.wordpress.com/2009/06/15/ordalias-los-increibles-y-terribles-juicios-de-dios/

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