Neurofisiología del estrés y mentira

De Mentira Pedia
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Contenido

Introducción

Es importante comprender que la base estructural y asiento del comportamiento ( verbal y no verbal ) es el sistema nervioso. La vinculación entre estímulos internos o externos y la neuroanatomía y neurofisiología son evidentes, en particular en los procesos de estrés, ej: dilatación pupilar, rubor o palidez, sudoración de rostro y manos, tensión muscular, etc.

Como lo evidencian las neurociencias, existe estrecha relación entre estímulo, emoción, cognición y comportamiento. Es en el razonamiento anterior, en donde encontramos la justificación científica para abordar en la presente enciclopedia, temáticas como la neurofisiología del estrés y su relación con la mentira. La clave para aprovechar la presente información en la detección del engaño, será la contextualización específica que hagamos de la misma y su integración a las diversas teorías que tratan de abordar el estudio complejo de la mentira a partir de evidencias.

Definición

La neurofisiología estudia las funciones y actividades del sistema nervioso (Pinel 2007). El sistema nervioso nos hace ser lo que somos. Nuestra personalidad, actitud, inteligencia, coordinación (o falta de ella) y muchas otras características son el resultado de complejas interacciones. Desde el entorno se recibe información y se transmite hacia el encéfalo o la médula espinal. Una vez esta información sensitiva es procesada e integrada se inicia la respuesta motora adecuada (Haines 2014)

Hipócrates (Sobre la enfermedad sagrada, s. IV a.C.) se refería al sistema nervioso de forma bastante acertada: “Los hombres deben saber que de ningún otro lugar sino del cerebro proceden las alegrías, los placeres, la risa, las diversiones, dolores, penas, tristezas y lamentaciones. Y a través del cerebro, de manera especial, adquirimos la sabiduría y el conocimiento, y vemos, oímos y sabemos lo que son lo viciado y lo justo, lo que son el mal y el bien, lo que son lo dulce y lo amargo… Y a través del mismo órgano nos convertimos en locos y delirantes, y los miedos y terrores nos asedian… Todas estas cosas soportamos cuando el cerebro no está sano...

Por todo ello, soy de la opinión de que el cerebro ejerce el mayor poder sobre el ser humano” (Bear, 2016)

Según Haines, Raila y Terrel, el sistema nervioso humano se divide en sistema nervioso central (SNC), sistema nervioso periférico (SNP) y sistema nervioso autónomo (SNA). El SNC está constituido por el encéfalo y médula espinal. El SNP se compone de nervios que conectan el encéfalo y médula espinal con estructuras periféricas: 12 pares craneales y 31 pares raquídeos. El SNA regula respuestas motoras independientes del control consciente y está constituido por aquellas neuronas – simpáticas y parasimpáticas - que inervan el músculo liso, músculo cardíaco y epitelio glandular. (Haines, 2014)

Según Carlson, fue el fisiólogo Walter Cannon quien introdujo el término estrés para referirse a la reacción fisiológica que provoca la percepción de situaciones aversivas o amenazantes… La palabra estrés se ha tomado prestada de la ingeniería, donde se refiere a la acción de las fuerzas físicas de las estructuras mecánicas. La palabra puede ser sustantivo o verbo, y el sustantivo puede referirse a situaciones o a la respuesta del sujeto ante ellas. (Carlson, 2006).

Paul Ekman, en su obra Cómo Detectar Mentiras, explica que en la categoría mentira… hay una persona que tiene el propósito deliberado de engañar a otra, sin notificarla previamente de dicho proposito. Ekman agrega que existen dos formas fundamentales de mentir, ocultar y falsear. El mentiroso que oculta retiene cierta información sin decir nada que falte a la verdad. El que falsea da un paso adicional; no solo retiene información verdadera, sino que presenta información falsa como si fuera cierta (Ekman, 2014).

Investigación

Con el avance de las neurociencias cada vez se aclara la neurofisiología del estrés y su vinculación con el sistema nervioso autónomo (SNA), noradrenalina, adrenalina, sistema límbico, hipotálamo, hipófisis, hormona adrenocorticotrópica – ACTH - glándulas suprarrenales y cortisol.


Sistema Nervioso Autónomo

Porción del sistema nervioso que controla la mayoría de las funciones viscerales del cuerpo. Interviene en la regulación de la presión arterial, motilidad digestiva, secreciones gastrointestinales, vaciamiento de vejiga urinaria, sudoración, temperatura, dentro de otras. Una de las características más sorprendentes es la rapidez y la intensidad con la que puede variar las funciones viscerales. En un plazo de 3 a 5 segundos es posible duplicar la frecuencia cardíaca y en 10 a 15 segundos hacerlo con la presión arterial; o en el polo opuesto, reducir la última variable citada lo suficiente en este tiempo como para causar un desmayo. La sudoración puede empezar en cuestión de segundos y la vejiga urinaria vaciarse involuntariamente en un tiempo también similar (Guyton, 2011)

El SNA se distribuye en dos principales divisiones distintas desde el punto de vista anatómico que tienen acciones opuestas: las divisiones simpática (toracolumbar) y parasimpática (craneosacra) (Waxman, 2011).

En cuanto a la respuesta a un estímulo estresor, hay una relación directa con el sistema simpático.

Fibras simpáticas: nacen en la médula espinal junto a los nervios raquídeos entre los segmentos medulares T1 y L2, y pasan primero a la cadena simpática y después a los tejidos y órganos que resultan estimulados por los nervios simpáticos. Los neurotransmisores asociados son adrenalina, noradrenalina y en menor grado acetilcolina. Existen dos tipos principales de receptores adrenérgicos, los receptores Alfa y los receptores Beta.

Los receptores Beta a su vez se dividen en B1, B2 y B3. Los receptores Alfa se clasifican a su vez en A1 y A2. La noradrenalina y adrenalina, ambas segregadas a la sangre por la médula suprarrenal, poseen efectos diferentes sobre la excitación de los receptores Alfa y Beta.

La noradrenalina estimula sobre todo los receptores Alfa, pero también Beta, aunque en menor grado. En cambio la adrenalina activa ambos tipos de receptores aproximadamente por igual. Por tanto, los efectos relativos de la noradrenalina y la adrenalina sobre los diversos órganos efectores, están determinados por los tipos de receptores que posean. Si todos son receptores Beta, la adrenalina será más eficiente en su acción excitadora (Guyton, 2011).

Según Waxman los receptores Alfa median la vasoconstricción y los receptores Beta median acciones como el aumento en la frecuencia cardíaca y en la fortaleza de la contracción.

Efectos de la estimulación simpática sobre órganos concretos: dilatación de pupila, formación de secreción concentrada con elevado porcentaje de enzimas y moco en glándulas digestivas, estimulación de sudor en glándulas sudoríparas; las glándulas apocrinas de las axilas elaboran una secreción olorosa espesa. Una actividad potente, puede inhibir el peristaltismo y provocar estreñimiento. A nivel cardíaco hay aumento en la actividad global; incremento en la frecuencia cardíaca y en la fuerza de contracción. Existe un aumento de la presión arterial y a nivel pulmonar broncodilatación. (Guyton, 2011).


Fisiología de la respuesta de estrés

Según Carlson, las emociones son respuestas comportamentales vinculadas a procesos autónomos y endocrinos. Puesto que las situaciones amenazantes requieren de una actividad enérgica, las respuestas autónomas y endocrinas asociadas son catabólicas: ayudan a movilizar las reservas energéticas del organismo. La rama simpática se activa y las glándulas suprarrenales segregan adrenalina, noradrenalina y hormonas esteroideas relacionadas con el estrés.

La adrenalina afecta el metabolismo de la glucosa, haciendo que se pueda disponer de los nutrientes almacenados en los músculos para conseguir la energía requerida. Junto con la noradrenalina, esta hormona aumenta también el flujo sanguíneo que reciben los músculos al incrementar el gasto cardíaco. De esta manera aumenta también la presión arterial.

Además de servir de hormona del estrés, la noradrenalina es segregada por el encéfalo con la función de neurotransmisor.

La otra hormona relacionada con el estrés es el cortisol, un esteroide segregado por la corteza suprarrenal. Se le llama glucocorticoide porque tiene una notable influencia en el metabolismo de la glucosa. Además contribuye a degradar proteínas y convertirlas en glucosa, producción de grasas disponibles como fuentes de energía, aumenta el flujo sanguíneo y estimula la reactividad comportamental, posiblemente a través de sus efectos en el cerebro. Disminuyen la sensibilidad de las gónadas a la hormona luteinizante lo cual suprime la secreción de hormonas esteroideas sexuales.

La secreción de glucocorticoides está controlada por neuronas del núcleo paraventricular del hipotálamo (NPV), cuyos axones terminan en la eminencia media, donde se localizan los capilares hipotalámicos de la irrigación sanguínea del sistema porta a la adenohipófisis.

Las neuronas del NPV segregan un péptido denominado liberador de corticotropina( CRH) el cual estimula a la adenohipófisis para que segregue la hormona adrenocorticotrópica (ACTH).

La ACTH penetra a la circulación general y estimula a la corteza suprarrenal para que segregue glucocorticoides.

El CRH también se segrega en el encéfalo, donde actúa como neuromodulador/neurotransmisor, especialmente en regiones del sistema límbico que intervienen en las respuestas emocionales, tales como la sustancia gris periacueductal, el locus ceruleus y la amígdala.


¿Que entendemos por mentira?

Héctor González Ordi, citando a Jaume Masip, expresa que es el intento deliberado, exitoso o no, de ocultar, generar y/o manipular de algún otro modo información factual y/o emocional, por medios verbales y/o no verbales, con el fin de crear o mantener en otras (s) persona (s) una creencia que el propio comunicador considera falsa.

Según Aldert Vrij, citado por González Ordi, existen diversas razones para mentir: ofrecer una impresión positiva a los demás, evitando situaciones embarazosas que supongan desaprobación social, mantener una buena interacción social, obtener beneficio personal, evitar un castigo potencial; beneficiar a otra persona o por razones materiales o psicológicas.


Indicadores observables no verbales para la detección del engaño

De Paulo, Strömwall, Granhag y Hartwig, citados por González Ordi dan algunas orientaciones al respecto: el tono de voz es más elevado, se realizan menos movimientos expresivos de brazos, manos y dedos. Se realizan menos movimientos de piernas y pies, menos ilustradores y más pausas en el discurso. Puede producirse mayor actividad neurovegetativa (actividad autónoma) y desincronía en los patrones faciales con la expresión emocional veraz.


Indicadores observables verbales para la detección del engaño

Los autores citados también proponen algunas pautas que pueden orientarnos: las respuestas son menos plausibles y convincentes, el discurso contiene un menor número de detalles, se responde más indirectamente a las preguntas. Las respuestas son más cortas, se realizan menos autoreferencias, el discurso es cronológicamente más correcto, tiene más afirmaciones negativas y menos información temporal, espacial y perceptual.


Estrés y mentira

José Manuel Petisco, expresa que existen 3 tipos de indicios en la detección del engaño: verbales, no verbales y fisiológicos.

En lo que respecta a los métodos de respuesta fisiológica menciona que el polígrafo puede registrar variaciones de presión arterial, ritmo cardíaco, frecuencia respiratoria y alteraciones en la conductancia de la piel. En cuanto a los analizadores de voz: en situaciones de estrés el cuerpo se prepara para la lucha o huida, cambiando su actividad muscular para adaptarla en términos de respuesta inmediata a la nueva situación. Todos los músculos sufren cambios importantes, incluidos los de garganta y laringe, en este caso, a las vibraciones de las cuerdas vocales (y por tanto su frecuencia). En condiciones normales, al hablar los músculos de la garganta y la laringe producen unos microtemblores que podrían ser detectados por determinados equipos. La activación que experimenta un individuo al mentir generaría una tensión que haría que dichos microtemblores desaparecieran.

Petisco agrega otro instrumento, la termografía facial. Se basa en el mismo principio que el polígrafo, es decir, en que mentir produce signos fisiológicos de estrés. El flujo sanguíneo de la piel se encuentra bajo el control del sistema nervioso. Es una técnica no invasiva, que permite visualizar y cuantificar los cambios en la temperatura superficial de la piel. El dispositivo de exploración infrarroja convierte a la radiación infrarroja emitida desde la superficie de la piel en una imagen termográfica. El espectro de colores indica el aumento o disminución de la cantidad de radiación infrarroja que se emite.

La cámara térmica reconoce el calor producido por un flujo repentino de sangre alrededor de los ojos (zona periorbital). Ese mayor flujo sanguíneo se debe a un mecanismo primitivo para mejorar la visión cuando nos sentimos atacados.

En cuanto a los sistemas de seguimiento ocular, Petisco menciona diversas cámaras que rastrean el movimiento de globos oculares, la dilatación pupilar (pupilometría) y el parpadeo. La detección del engaño, se basa en el principio que mentir requiere más esfuerzo que decir la verdad. Siguiendo este principio, una persona que está siendo deshonesta presentaría mayor dilatación pupilar y tardaría más en leer y contestar a las preguntas planteadas.

Una de las técnicas de investigación más sofisticadas son las imágenes obtenidas por resonancia magnetice funcional (fMRI). Estaría dentro de las líneas de investigación basada en reacciones cognitivas (no en la medida de emociones). Se trataría de detectar la mentira a través de la medición de la actividad de determinadas estructuras y áreas del cerebro. Supuestamente mentir exigiría mayor esfuerzo cognitivo que decir la verdad y consumiría mayores recursos. El mayor esfuerzo conlleva mayor actividad en determinadas estructuras y áreas del cerebro con los consiguientes cambios en el flujo de sangre y consumo de oxígeno en esas zonas. Estos cambios se pueden medir a través de las imágenes del escáner de resonancia magnética (fMRI). La resonancia emplea como base la llamada técnica de sustracción cognitiva. Sí una persona dice la verdad, se activarán ciertas áreas de su cerebro; pero si miente, se activarán posiblemente las mismas áreas de su cerebro, además de otras para inhibir determinadas acciones que pudieran delatarlo, como por ejemplo mostrar una expresión de miedo. Si tomamos ambos resultados y los restamos, obtendremos los centros del cerebro activados durante una mentira.


¿Existe una técnica o método neurofisiológico infalible para detectar el engaño?

Todos los investigadores estudiados coinciden en que no existe una técnica o método neurofisiológico infalible para detectar el engaño; por lo tanto… la investigación debe continuar.


Referencias

1. Bear, M., Connors, B., Paradiso, M. (2016). NEUROCIENCIA, La exploración del cerebro. Wolters Kluwer, Barcelona

2. Carlson, N. (2006). Fisiología de la conducta. PEARSON, Madrid

3. Ekman, P. (2014). CÓMO DETECTAR MENTIRAS. PAIDÓS, México

4. Gonzalez, H. Detección de mentiras, Módulo 7. Máster en Comportamiento no Verbal. Behavior & Law. España

5. Guyton Y Hall. (2011). Fisiología médica. ELSEVIER SAUNDERS, Barcelona

6. Haines, D. (2014). PRINCIPIOS DE NEUROCIENCIA. ELSEVIER SAUNDERS, Barcelona

7. Felten, D. (2010). ATLAS DE NEUROCIENCIA. ELSEVIER MASSON, Barcelona

8. Pinel, J. (2007). Biopsicología. PEARSON, Madrid

9. Petisco, J. Evaluación Psicofisiológica Y Neurológica De La Mentira, Módulo 8. Máster en Comportamiento no Verbal. Behavior & Law. España

10. Purves, D. Neurociencia. Panamericana, Buenos aires

11. Redolar, D.(2014). Neurociencia Cognitiva. Panamericana, Buenos Aires

12. Turlough, M. (2012). NEUROANATOMÍA CLÍNICA Y NEUROCIENCIA. ELSEVIER SAUNDERS, Barcelona

13. Waxman, S. (2011). Neuroanatomía clínica. McGrawHill, México

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