Simuladores Análogos

De Mentira Pedia
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Un simulador análogo es un sujeto que no presenta patología alguna, pero se instruye para que mienta y simule la patología investigada, se le indica que tiene que hacer y cómo se tiene que comportar, además se le pide que conteste a las pruebas comportándose de esa manera. Aunque los simuladores análogos no forman un grupo clínico real si permiten controlar experimentalmente la conducta de exageración de síntomas ya que se conoce a ciencia cierta que los sujetos están mintiendo, por lo que los diseños con análogos son una buena técnica para desarrollar diseños de investigación.

Debido a que existe el problema de que los simuladores no se identifican voluntariamente, una gran cantidad de investigación sobre Simulacion es realizada con simuladores análogos, ya que son condiciones parecidas a las reales. Dentro de las estrategias de investigación en el estudio de la simulación, la investigación con análogos es una de las que mayor solidez ha demostrado, junto con los grupos conocidos o “known-groups” en el que uno o varios expertos independientes asignan a los individuos a un grupo u otro en función del estilo de respuesta. Si además se utilizan estas dos estrategias combinadamente su solidez es aún mayor.

Utilizar la simulación análoga conlleva una serie de ventajas, como la facilidad que tiene para realizarse, su bajo coste y el potente control experimental que permiten obtener.

En los estudios análogos, los participantes son asignados de manera aleatoria a las condiciones experimentales de “simulación” y de “control”, recibiendo instrucciones específicas acerca del estilo de respuesta a adoptar al responder a las pruebas de evaluación, actuando “como si” en el caso del grupo de simulación. Los estudios con análogos tienen una elevada validez interna (sabemos a ciencia cierta que los sujetos nos mienten porque les instruimos para ello) pero limitada validez externa (a menudo son diseños realizados con estudiantes universitarios, cuya facilidad para generalizar al mundo real es altamente cuestionable).


Investigación

Rogers (2008) expuso los aspectos clave a tener en cuenta en los diseños análogos:

Relevancia de las comparaciones.

Un detalle importante es que un estudio análogo con población no clínica necesita de un grupo de control que responda honestamente para realizar una comparación experimental, en caso contrario no podría apreciarse la diferencia entre simuladores y pacientes clínicos genuinos. Por lo tanto, resulta un factor clave disponer de un grupo clínico de sujetos que padezcan los trastornos objetos del estudio y respondan honestamente para así poder compararlos con los simuladores análogos.

Un dato a destacar es el estudio de Merckelbach, Jelicic y Pieters, (2010) que hicieron pasar tanto por grupo análogo como por grupo de control a un mismo grupo de participantes, teniendo como resultado que después de haber simulado el trastorno estudiado quedaba un efecto residual cuando se le pedía a los individuos que respondieran honestamente, presentando un ligero patrón de exageración de síntomas en comparación con los que no habían pasado previamente por el grupo de análogos.

Instrucciones proporcionadas

La magnitud con la que se repliquen las condiciones reales resulta una parte importante en los estudios análogos, para esto las instrucciones que se proporcionan juegan un papel fundamental. Algunas de las características que tienen que tener las instrucciones en estudios con análogos son: claras, comprensibles, motivadoras, etc.

Más concretamente, Rogers y Cruise (1998) indicaron concretamente unos requisitos para las instrucciones:

• Claras: Que el participante tenga idea de lo que se espera de él, que pueda adaptarse completamente al rol que tiene que desempeñar y entienda su función en el experimento.

• Específicas: El sujeto debe saber concretamente que es lo que se espera de él y qué condición debe simular, para esto necesita unas instrucciones específicas y directas. También hay que destacar que se deben procurar evitar las instrucciones que resulten excesivamente difíciles ya que puede resultar complicado para el participante ponerlas en práctica.

• Contextualizadas: El contexto que se facilita debe ser cercano al sujeto para que este pueda imaginarse que le está ocurriendo a él, es lo que le da sentido a la simulación y lo que puede permitir al participante meterse en el papel. Un ejemplo de contexto puede ser explicar que la simulación de síntomas depresivos se realiza con el objetivo de conseguir la baja.

• Motivadoras e incentivadoras: El aspecto en que quizás se distinguen más un análogo y un simulador real es la relevancia que tiene la tarea para sus vidas. Mientras los análogos (en su mayoría universitarios) perciben la tarea como un trámite para conseguir créditos o calificaciones e incluso alguna cantidad limitada de dinero, los simuladores reales tienen incentivos externos muy fuertes ya que la consecución o no de su objetivo puede afectar drásticamente a sus vidas. Para solucionar este problema existen múltiples estrategias entre las que se pueden destacar plantear la tarea como un reto o desafío para el participante, destacar la relevancia de la investigación y de su participación o incluir algún tipo de recompensa a los sujetos que no sean detectados en su simulación.

Responder a la pregunta sobre qué supone un incentivo relevante para el sujeto dependerá del grupo concreto que se esté evaluando. No es lo mismo un incentivo económico de 30 euros para un estudiante universitario que para un trabajador o para un preso. Su significado puede variar notoriamente (Schretlen, Van Gorp, Wilkins, & Bobholz, 1992).

Otro papel a destacar es el de las penalizaciones, los simuladores reales tienen fuertes penalizaciones sin son descubiertos, por lo tanto, utilizar incentivos positivos y negativos en las condiciones análogas puede asemejar más todavía el experimento a las condiciones reales. Rogers y Cruise (1998) afirmaron que los estudios con presencia de penalizaciones hacen que los individuos se centren más en la patología a simular.

• Credibilidad y exageración: Muy ligado al apartado anterior está el asunto correspondiente a la exageración de los individuos análogos, estos suelen embarcarse en un patrón de respuesta exagerado teniendo puntuaciones muy altas en los índices de exageración de síntomas, generalmente este grupo sirve también para establecer el "techo" teórico en el rango hipotético de la respuesta de exageración de síntomas para la prueba o cuestionario objeto de la investigación.


Rango Hipotético de la respuesta de exageración de síntomas en autoinformes.

Rango hipotético de la respuesta de exageración de síntomas.PNG


Preparación de la simulación

Los simuladores interpretan su papel de la mejor forma que saben, pero los conocimientos acerca de los síntomas a simular pueden ser reducidos en algunos casos, he ahí la importancia de que los participantes tengan una buena preparación para la simulación. Así, en estudios en el que el simulador análogo se prepara para su interpretación podrán simular mejor las condiciones reales y se conseguirán estudios más ajustados a la realidad. Hay que destacar que existen discrepancias entre si la preparación de la que hay que dotar a los sujetos debe ser en cuanto a conocimientos de las estrategias de detección de la simulación o en cuanto a la concreción de los síntomas para mejorar su interpretación. Ya que la primera resulta útil teniendo en cuenta que los simuladores reales suelen buscar estas estrategias antes de realizar la simulación y hacen lo propio con los síntomas del trastorno a simular.


Aplicaciones

Los simuladores análogos son muy utilizados en el contexto médico legal de detección de simuladores, este resulta, como ya se ha destacado, uno de los diseños más completos de investigaciones en este campo.

Uno de los campos en los que más aplicación han tenido los diseños con simuladores análogos es en los estudios del Inventario Estructurado de Simulación de Síntomas (SIMS) un instrumento de evaluación que consta de 75 ítems, con un formato de respuesta dicotómico verdadero-falso, que puede ser aplicado en aproximadamente 10-15 minutos. Su objetivo es la detección de síntomas simulados de carácter psicopatológico y neuropsicológico.


Referencias

  • Fernández, P. S. (2014). Utilidad diagnóstica del inventario estructurado de simulación de síntomas. Madrid: UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID.
  • Gonzáles Ordi, H. (2011). Simulación. Focad.
  • González Ordi, H., Capilla Ramírez, P., & Matalobos Veiga, B. (2008). Simulación del dolor en el contexto médico-legal. Clínica y Salud, vol.19, 393-415.
  • Merckelback, H., Jelicic, M., & Pieters, M. (2010). The residual effect of feigning: How intentional faking may evolve into a less conscious form of symptom reporting. Journal of Clinical and Experimental Neuropsychology, 131-139.
  • Rogers, R., & Cruise, K. R. (1998). Assessment of malingering with simulation designs: threats to. Law and Human Behavior, 22(3), 273–285.
  • Schretlen, D., Van Gorp, W. G., Wilkins, S. S., & Bobholz, J. H. (1992). Cross-validation of a. Psychological Assessment, 4(1), 77–83.
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