Cuestionario Multifásico de Personalidad de Minnesota-2 (MMPI-2))

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CUESTIONARIO MULTIFÁSICO DE PERSONALIDAD DE MINNESOTA-2 (MMPI-2)

Contenido

Concepto

El MMPI-2 es una versión evolucionada del cuestionario original (Minnesota Multiphasic Inventory - MMPI), que se publicó por primera vez en 1942, de la mano de Starke R. Hathaway y J. C. McKinley.

Se empezó a aplicar en 1989, a partir de la revisión, actualización y re-estandarización del MMPI, efectuadas por un comité creado a tal efecto, cuyos principales integrantes fueron J.N. Butcher, W.G. Dahlstrom, J.R. Graham, A. Tellegen y B. Kaemmer.

Si bien se trata de un inventario de Personalidad, es uno de los cuestionarios más ampliamente utilizados para evaluar alteraciones psicológicas en el ámbito clínico en general y en el contexto forense, en particular.

Consta de 567 ítems en su versión completa, y está formado por 7 escalas de Validez, 10 escalas Clínicas, 15 escalas de Contenido y 15 escalas Suplementarias (ver Anexo). Existe una versión abreviada de 370 ítems, poco recomendable porque sólo se podrían obtener resultados fiables para las escalas clínicas y las de validez. Los sujetos deben contestar “Verdadero” (V) o “Falso” (F) a los distintos ítems (frases enunciativas), según estén de acuerdo o no con su contenido. Su duración oscila entre 60 y 120 minutos, en general. Para una adecuada interpretación, el instrumento dispone de unas plantillas de corrección y de un manual explicativo.

La administración del cuestionario está prevista, pre-tratamiento y post-tratamiento, para adultos de 19 a 65 años, de forma individual o colectiva. Existe también una versión para adolescentes (MMPI-A).

La adaptación española fue realizada en 1999 por A. Ávila y F. Jiménez (Universidad de Salamanca).

Investigación

El MMPI fue desarrollado por S.Hathaway, psicólogo clínico del hospital de la Universidad de Minnesota y J.C. McKinley, jefe del departamento de Psiquiatría y Neurología de la misma universidad.

Su objetivo era el de mejorar la precisión de los diagnósticos de los pacientes:

Las bases actuales del MMPI comenzaron el día que tuve la idea de que un único inventario de la personalidad, compuesto con los temas pertinentes, podría contener todas las variables del diagnóstico. Como la personalidad se refleja principalmente en las formas verbales, solo necesitaba un número grande de ellas que fueran lo suficientemente sencillas de tolerar y responder para los pacientes y suficientemente determinantes para dar, con un gran potencial de combinaciones, las escalas significativas. “ (S. Hathaway, 1968)

Para elaborar los ítems de la prueba, se basaron en el sistema de clasificación diagnóstica de la década de los años 30 del siglo pasado .

Diseñaron un extenso conjunto de posibles ítems, al que aplicaron criterios empíricos para definir las 8 escalas originales del MMPI, comparando a los grupos de pacientes del hospital de la Universidad de Minnesota, diagnosticados de diferentes trastornos psiquiátricos, con los grupos de no pacientes (los “Normales de Minnesota”, grupo de control).

Este grupo de control se consideró representativo de la población adulta de Minnesota: la mayoría estaban casados, contaban entre 16 y 65 años, con un nivel de Educación Secundaria y residentes en áreas rurales. Estaba formado por:

- Familiares y amigos de los pacientes, que contestaban el cuestionario mientras esperaban que éstos recibieran su tratamiento médico.

- Grupos de estudiantes.

- Médicos.

- Personal administrativo.

A las 8 escalas originales que servían para discriminar entre pacientes pertenecientes a 8 grupos de diagnóstico (Hipocondría, Depresión, Histeria, Desviación Psicopática, Paranoia, Psicastenia, Esquizofrenia, Hipomanía), se añadieron más tarde, la escala Introversión Social y la de Masculinidad-Feminidad, basadas en investigaciones de L.E. Drake.

Por otro lado, dado que los cuestionarios autoadministrables son vulnerables a la actitud del sujeto, los autores idearon cuatro escalas que denominaron de Validez (Interrogantes, Sinceridad, Validez, Factor Corrector), cuyo propósito era el de intentar controlar la tendencia de los individuos a exagerar o a subestimar la propia conducta, para hacerla más aceptable socialmente.

Desafortunadamente, las escalas clínicas no funcionaron según lo esperado: su validez para predecir la pertenencia a uno u otro grupo de diagnóstico, se confirmó para algunas escalas, pero no para otras.

No obstante, los profesionales que utilizaron el MMPI reconocieron ciertos patrones de puntuaciones asociados a determinadas características de personalidad. Así, se acuñó el término “perfil” para referirse al conjunto completo de puntuaciones del total de escalas clínicas y se emplearon los conceptos “perfil tipo” para identificar patrones o combinaciones concretas de puntuaciones.

Así, en la década de los 60 se abandonó el modelo de diagnóstico, a favor del objetivo de evaluar características normales y anormales de la personalidad, síntomas psicopatológicos y tendencias comportamentales. Las fuentes de información pasaron a ser los “perfiles tipo”.

Por otro lado, también al principio de esa década, en un esfuerzo por construir e interpretar escalas del MMPI en función del contenido de sus ítems, se crearon nuevas escalas y enfoques interpretativos, las Escalas de Contenido, que complementaban a las escales originales de origen empírico, proporcionando un medio de comunicación más directo entre el sujeto evaluado y la persona que interpretaba los resultados de la prueba.

Con el tiempo, muchos investigadores elaboraron escales adicionales para evaluar distintas características, tanto de personalidad como conductuales. Son las Escalas Suplementarias y su objetivo era investigar temas tales como el prejuicio, o la distinción de patrones de síntomas vinculados al abuso de sustancias, entre otros. Algunas han llegado a ser muy utilizadas como la escala de “La Fuerza del Yo” (Barron, 1956. Evalúa la tolerancia al estrés y fortaleza del yo), la de “Ansiedad” (Welsh, 1956) o la de “Alcoholismo” (MacAndrew, 1965. Mide la tendencia a la adicción de un individuo).

El MMPI ha servido de base a muchas investigaciones, ha suscitado más de 8.000 publicaciones y ha sido utilizado en países con culturas muy dispares. En la década de los 80, se había convertido en la herramienta de evaluación de la personalidad y la psicopatología, de uso más extendido en el mundo.

Hay que tener en cuenta que la prueba había sido elaborada a partir de los datos recogidos en los años 30, entre la población rural de Minnesota, en general caucásica, de clase obrera y con una media de educación de 8 años. Así, se hizo evidente la necesidad de introducir cambios en la técnica, así como re-estandarizarla y modernizarla, puesto que algunos ítems resultaban ya anacrónicos, estaban expresados de forma inadecuada o versaban sobre temas que habían dejado de ser pertinentes.

Con este objetivo, en 1982, la editorial University of Minnesota Press inició el proyecto de elaborar una revisión del MMPI original, que culminó en 1989, con la publicación del MMPI-2.

MMPI-2: el instrumento

Escalas - Descripción

Escalas Clínicas

Estas escalas permiten evaluar diferentes dimensiones de la personalidad de un sujeto y obtener indicadores de una posible psicopatología. Las 10 escalas clínicas establecidas en el MMPI-2 son las siguientes:

1- Hipocondría (Hs-1951): mide el grado anormal de interés respecto de las funciones corporales. Las preocupaciones del paciente están centradas en la salud y el funcionamiento somático. Estas preocupaciones suelen persistir a pesar de la opinión médica disconforme y los resultados negativos de los procedimientos diagnósticos, lo que no produce alivio sino una continuada convicción de enfermedad y una decreciente confianza en el médico.

2- Depresión (D-1942): mide la profundidad del síntoma clínico de la depresión. Puede ser la anomalía principal de la persona o ser el acompañante o resultante de otros problemas de personalidad. Las características principales son un estado de desmoralización, desesperanza respecto al futuro e insatisfacción general en relación con la propia situación vital.

3- Histeria de conversión (Hy-1944): esta escala fue desarrollada para identificar pacientes que presentaban alguna forma de trastorno sensitivo motor, sin que pudiera encontrarse etiología orgánica. Sus síntomas pueden ser disturbios funcionales generales o disturbios más específicos, tales como: parálisis, contracciones gastrointestinales o cardíacos.

4- Desviación Psicopática (Pd-1944) : esta escala fue desarrollada a partir de la administración a individuos que presentaban constantes problemas con la ley, aunque no de gran severidad. Mide el parecido de la persona con un grupo de individuos en los cuales la mayor dificultad reside en:

- Ausencia de reacciones emocionales profundas.

- Incapacidad de sacar lecciones de la experiencia tenida.

- Su desprecio por las costumbres sociales.

Aunque a veces resultan peligrosos para ellos mismos y/o para los otros, estas personas son ordinariamente agradables e inteligentes. Salvo en este caso, en que se utiliza un instrumento objetivo, la tendencia hacia la anormalidad no es detectada hasta que presenta trastornos severos. Pueden comportarse con frecuencia como personas perfectamente normales durante muchos años entre dos manifestaciones patológicas. Su desvío de las costumbres sociales suelen consistir en:

- Mentira.

- Robos.

- Inclinación hacia el alcohol o estupefacientes.

- Inmoralidades sexuales.

5- Masculinidad-Feminidad (Mf-1956): originalmente elaborada para discriminar población homosexual de heterosexual, ha evolucionado hasta tener como objetivo el evaluar la tendencia de los individuos a comportarse de acuerdo a los patrones tradicionales de intereses e inclinaciones, según sexo.

6- Paranoia (Pa-1956): el propósito especial de esta escala es el de evaluar el cuadro clínico de la conducta paranoide, que incluye creencias falsas, ideas delirantes, ideas de referencia, sentimientos de persecución, sentimientos de grandeza, sentimientos influyentes, conducta de desconfianza persistente, rigidez y sensibilidad personal.

7- Psicastenia (Pt-1942): se entiende por psicastenia, un debilitamiento del control racional del individuo sobre los propios pensamientos y acciones. El término ha caído en desuso y la categoría que hoy más se asemejaría es la de desorden obsesivo-compulsivo y fobias. La conducta compulsiva puede ser manifiesta, como en el lavado de manos, la irresolución u otra actividad sin efecto; o bien puede ser implícita como la imposibilidad de escapar de un pensamiento inútil o de una idea obsesionante. Las personas dentro de esta categoría se caracterizan además por tener excesivas dudas, dificultad en tomar decisiones, ejecutar actos compulsivos y ritualistas, sufrir de excesiva preocupación y de gran variedad de temores y ser perfeccionistas en sus exigencias, tanto de sí mismos como de las otras personas. La tendencia a la conducta obsesiva-compulsiva se manifiesta por medio de: angustia, inseguridad, desconfianza en sí mismo y con un panorama del mundo generalmente amenazador, hostil y angustioso. Le caracterizan, asimismo, los sentimientos de culpabilidad constantes. La fobia comprende todos los tipos de miedo sin razón, de cosas o situaciones o reacciones excesivas a estímulos más razonables.

8- Esquizofrenia (Sc-1956): mide la semejanza de las respuestas de la persona con aquellas propias de los enfermos mentales caracterizados por pensamientos, estados de ánimo o comportamientos raros o poco habituales. La vida subjetiva del esquizofrénico está separada de la realidad, aunque el observador no pueda seguir racionalmente estos cambios de humor o comportamiento. Otras áreas cubiertas por los ítems son la alienación social, pobres relaciones familiares, preocupaciones en torno a los sexual, dificultades en el control de los impulsos y en la concentración, temores e insatisfacciones.

9- Hipomanía (Ma-1944): mide el factor de la personalidad caracterizado por hipersensibilidad en el pensamiento y en la acción. Algunos ítems evalúan específicamente rasgos de trastorno hipomaníaco: nivel de actividad, excitabilidad, irritabilidad, grandiosidad. Otros miden áreas tales como relaciones familiares, actitudes y valores morales y preocupaciones somáticas.

0- Introversión social (Si-1946): evalúa la tendencia de un sujeto a evitar las relaciones y las responsabilidades sociales.


Escalas de Contenido

Estas escalas no se incluyeron en la primera versión del cuestionario. Sin embargo, diversos investigadores, a partir de 1959, propusieron la necesidad de construir e interpretar nuevas escalas centradas en dimensiones no psicopatológicas de la personalidad. Las incluidas en el MMPI-2 son las siguientes, y su descripción está enfocada a cuando el sujeto obtiene altas puntuaciones en los ítems que las definen:

1. Ansiedad (ANX): aparecen síntomas de ansiedad, como tensión, manifestaciones somáticas, insomnio, preocupaciones y falta de concentración. Dificultad para tomar decisiones.

2. Miedos (FRS): se manifiestan muchos miedos específicos, por ejemplo a la sangre, las alturas, los animales, los desastres, etc.

3. Obsesividad (OBS): aparecen rumiaciones, preocupaciones excesivas, indecisión, conductas compulsivas.

4. Depresión (DEP): se manifiesta tristeza, anergia, desesperanza y síntomas característicos de depresión.

5. Preocupaciones por la salud (HEA): se presentan muchos síntomas físicos, como nauseas, vómitos, problemas de estómago, visión o audición deficientes, síntomas cardiovasculares, problemas dermatológicos, etc.

6. Pensamiento extravagante (BIZ): se sufre de pensamientos extraños y peculiares, alucinaciones auditivas, visuales u olfativas. También aparece ideación paranoide.

7. Hostilidad (ANG): se tienen problemas para controlar la ira, se pierde el control con facilidad y se actúa de forma agresiva contra otras personas u objetos; la actitud es irritable, impaciente, exaltada, terca.

8. Cinismo (CYN): se sospecha de intenciones ocultas de tipo negativo en los demás. Se es desconfiado.

9. Conductas antisociales (ASP): en general, los sujetos se caracterizan por disfrutar al llevar a cabo comportamientos transgresores de forma permanente.

10. Comportamiento tipo A (TPA): se trata de personas orientas al trabajo, rápidas, impacientes, que se irritan y enfadan con facilidad. No les gusta esperar ni ser interrumpidos. Sus mensajes son directos y tienden a ser sobre-exigentes.

11. Baja autoestima (LSE): se presenta una baja opinión de sí mismo, y es difícil aceptar opiniones favorables acerca de la propia persona. En general, se produce mucha autocrítica.

12. Malestar social (SOD): se siente incomodidad en situaciones sociales y se da una tendencia al aislamiento.

13. Problemas familiares (FAM): indica presencia de discordia familiar. Las familias se perciben como fuente de tensiones y poco afectivas.

14. Interferencia laboral (WRK): se manifiestan conductas o actitudes que interfieren en el trabajo, debido a una escasa autoconfianza, dificultad para tomar decisiones, estar bajo presión, ausencia de apoyo familiar.

15. Indicadores negativos de tratamiento (TRT): se presentan actitudes negativas hacia los médicos y hacia el tratamiento de salud mental. Los sujetos creen que nadie puede atenderles ni ayudarles.


Escalas de Validez

En el ámbito de la evaluación psicológica a través de un autoinforme, se pueden producir distorsiones de la información procurada por los sujetos evaluados.

Entre las distintas clasificaciones de distorsiones existentes, mencionaremos la de Baer R.A., Rinaldo J.C. y Berry D.T.R (2003):

- Patrones de “mala imagen”: el sujeto intenta deliberadamente fingir alguna alteración o deterioro, mediante la exageración o fabricación de síntomas y problemas (estilo de respuesta sobre-dimensionado o simulación).

- Patrones de “buena imagen”: el sujeto pretende presentar una impresión favorable de sí mismo, negando o encubriendo síntomas y problemas y destacando sus características positivas (estilo de respuesta infra-dimensionado, defensividad, deseabilidad social o disimulación).

- Estilo de respuestas aleatorio: el sujeto responde independientemente del contenido de los ítems por falta de cooperación, cansancio, dificultades de lectura o de comprensión de las frases, entre otros motivos.

Las escalas de Validez del MMPI-2 han sido elaboradas para determinar el grado de confianza con que pueden hacerse inferencias, dependiendo de la actitud que el individuo adopte a la hora de realizar la prueba. Para evitar que ello pueda alterar significativamente el perfil, cuenta con estos indicadores, que detectarán las distorsiones y evaluarán el impacto en las puntuaciones de la herramienta:

Interrogante (?): refleja el número total de ítems no respondidos o respondidos en ambas direcciones (“V” y “F”). Pueden ser muchas las razones por las que los individuos pueden no responder (por ejemplo, pueden no entender las frases o, también, una persona deprimida puede tener dificultad en tomar la decisión de qué contestar) pero, cuando se presentan muchos ítems sin responder, suele relacionarse con una resistencia de la persona a revelar lo que le ocurre o manifiesta que no se identifica con ellos. Con 30 o más ítems sin contestar, el protocolo debe considerarse probablemente defensivo o inválido.

Mentira (L): aquí se hallan ítems que versan sobre defectos y debilidades menores, que la mayoría de personas no tendrían problema en admitir. Esta escala va dirigida a detectar un intento deliberado del sujeto de presentarse bajo una luz favorable.

Infrecuencia o Incoherencia (F): los ítems contenidos en este escala evalúan características como pensamiento paranoide, actitudes y comportamiento antisocial, hostilidad, etc. Su objetivo es identificar formas desviadas o atípicas de responder a la prueba.

Factor Corrector (K): esta escala incluye ítems que se refieren a características que muchas personas prefieren negar, en ellos o en sus familias, mientras que otras las consideran inofensivas. Tiene como fin, el medir intentos de negar o exagerar psicopatologías.

Fb Posterior: se desarrolló igual que la escala F original, recogiendo los ítems que presentaban una frecuencia de respuesta afirmativa muy baja (inferior al 10% de los sujetos). Se diseñó como un complemento esa escala, que es suficiente para obtener un perfil basado en las escalas clínicas. Pero si se desea trabajar con escalas de contenido y suplementarias, es necesario hacerlo con la escala Fb. Consta de 40 ítems que aparecen después de los de la escala F.

Inconsistencia a respuestas verdadero (TRIN): evalúa la tendencia del sujeto a responder a los ítems de manera inconsistente. Está integrada por 67 pares de ítems que tiene un contenido similar u opuesto.

Inconsistencia a respuestas variables (VRIN): trata de identificar a los sujetos que contestan de forma inconsistente, porque tienden a responder “V” y “F” de forma indiscriminada (tendencia a la Aquiescencia o a la No Aquiescencia, respectivamente).


Fiabilidad y Validez

Posee una estabilidad temporal (fiabilidad test-retest) aceptable, con estimaciones de una semana que se sitúan entre 0,58 y 0,92 en las Escalas Clínicas, entre 0,78 y 0,91 en las Escalas de Contenido y entre 0,34 y 0,91 en las Escalas Suplementarias.

La fiabilidad de consistencia interna (coeficiente alfa) en los mismos grupos de Escalas va, respectivamente de 0,33 a 0,84, de 0,68 a 0,86 y de 0,24 a 0,91. (Butcher y Col. ,1989).


Aplicación a la detección del engaño

¿Cómo se detecta en el MMPI-2 las distorsiones de respuesta?

1- Consultar la Escala de Interrogantes (?): deben detectarse el número de omisiones o respuestas erróneas que se hayan producido. El rango esperable de omisiones se sitúa entre 1 y 15 para sujetos normales y 0 y 20 para pacientes psicopatológicos.

El protocolo de administración quedaría invalidado si el sujeto deja sin contestar 30 o más ítems, dentro de los primeros 370. Si ello ocurriera a partir del ítem 370, se podrían interpretar solo las escalas de Validez y las Clínicas básicas. Una omisión excesiva de ítems puede estar relacionada con patrones de defensividad, indecisión, descuido, cansancio o incapacidad para leer y comprender el contenido de las frases.

2- Valorar la consistencia de las respuestas: la inconsistencia al contestar puede darse por aquiescencia (respondiendo preferentemente “V”), por no-aquiescencia (contestando preferentemente “F”) y por responder de forma aleatoria. Para tal valoración, unas de las escalas más sensibles de Validez son la de Infrecuencia (F) y la Fb, desarrolladas para detectar respuestas infrecuentes o respuestas que responderían afirmativamente menos de un 10% de la población normativa. Así, puntuaciones altas en estas dos escalas señalarían una desviación significativa de los patrones normativos y preponderancia de estilos de respuesta no convencionales.

Si fuera el caso, se debería entonces conocer la dirección del patrón de respuestas inconsistentes:

- La escala TRIN detectará la existencia de un patrón aquiescente o no-adquiescente.

- La escala VRIN detectará estilos de respuesta aleatorios, no consistentes con el contenido de los ítems.

3- Valorar la fiabilidad de las respuestas, para ver si existen patrones de respuesta distorsionados que entorpezcan una buena interpretación del cuestionario.

- Estilos de respuesta sobredimensionados (“Mala imagen”): las escalas de infrecuencia F y Fb han demostrado su eficacia para identificar sujetos que intentan simular o sobredimensionar síntomas psicopatológicos. Contienen ítems que detectan estilos de respuestas atípicos o inusuales, cuyo contenido se centra en síntomas extravagantes o inusuales de psicopatología severa. Una puntuación alta en estas escalas, en el caso de simulación, sobredimensionará las puntuaciones de las escalas clínicas básicas.

Otro indicador de simulación es el índice F-K de Gough (1950), resultado de sustraer la puntuación directa de la escala K, a la puntuación directa de la escala F. Si este índice es positivo a partir de un determinado punto de corte, apunta a una exageración deliberada de síntomas (fake bad o mal simulador). Si, en cambio, es negativo a partir de un determinado punto de corte, indica una tendencia a la negación o encubrimiento de síntomas (fake good o buen simulador). Sin embargo, no existe consenso en relación a los puntos de corte recomendados, puesto que dependen de las muestras utilizadas. En nuestro país, se han calculado específicamente para el MMPI-2 y para el MMPI-A, en base a las muestras que sirvieron para la adaptación española de ambas pruebas. Además, correlaciona positiva y significativamente con instrumentos de evaluación de simulación mediante autoinforme de última generación, como por ejemplo, el SIMS (Structured Inventory of Malingered Symptomatology) y tiene un uso extendido en el ámbito forense, en la detección de simulación de sintomatología psicopatológica.

- Estilos de respuesta infra-dimensionados: las escalas más utilizadas para para este fin son las escalas L (Mentiras) y K (Factor Corrector).

La escala L contiene ítems cuyo objetivo es el de identificar a sujetos que intentan, deliberadamente, mostrar un patrón defensivo de respuestas, con la intención de ofrecer una imagen favorable de sí mismos, ocultando los aspectos más negativos de su personalidad.

La escala K se diseñó para medir la defensividad y como factor corrector de la tendencia de las personas a negar la existencia de problemas psicopatológicos. Como factor corrector, se aplica en diferentes valores a las escalas clínicas básicas Hs, Pd, Pt, Sc y Ma, para ajustar su puntuación final. Finalmente, también el índice F-K puede ser útil respecto a la tendencia de los individuos a infra-dimensionar sus respuestas.

Para concluir, cabe destacar que el MMPI-2 es uno de los instrumentos multiescalares de amplio espectro, mejor validados para explorar estilos de respuesta aleatorios, simulación de psicopatología y defensividad. De él, se han derivado empíricamente cierto número de escalas que actualmente se utilizan de forma adicional, para la evaluación de patrones de distorsión de respuesta.

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Anexo

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