La Mentira y la Neurociencia Aplicada

De Mentira Pedia
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La intención cuenta

Según el diccionario, mentir es “decir algo que no es verdad con intención de engañar”. Pero, si buscamos una definición más académica, nos topamos con “expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, cree o piensa”. Así que quien engaña o confunde sin ser consciente de hacerlo, no miente: simplemente trasmite a los de-más su propia equivocación. Lo que, a veces, es otra forma de mentir. La relación que cada persona mantiene con la mentira, además de decir mucho de ella, es bien distinta a la de los demás. Hay quienes sólo recurren a la mentira cuando es compasiva, o cuando les proporciona resultados positivos, sin generar engaño importante o si se trata de un asunto banal. Como también los hay quienes mienten a menudo, casi por costumbre, y sólo en temas poco relevantes. Pero no podemos olvidar a quienes mienten esporádicamente pero a conciencia, generando daño a los demás o persiguiendo beneficios personales.

También los hay que mienten, o callan verdades necesarias, por timidez, por vergüenza o por falta de carácter. (Véase la ponencia del Dr. Félix E. F. Larocca: Los chismes y las personas chismosas

Por último, citemos a los mentirosos patológicos, que mienten con una facilidad pasmosa, ya sea por conveniencia ya por una absoluta y cínica falta de respeto a la verdad, ahí se encuentran los economistas de cartón, los banqueros fraudulentos, algunos abogados y los políticos de nuestro pobre país. Sin embargo, existe una profesión en la que el uso y el entendimiento de la mentira en todas sus acepciones son de gran interés. Esa profesión es el derecho. Aunque otras existen, en las cuales su presencia aparece, como elemento inextricable.

Lea las a modo de ejemplo estas noticias ocurridas en California:

“Agosto 23 del 2001, la Comisión del Estado de California en el Desempeño Judicial, ordenó la remoción de su oficina al Magistrado Patrick Couwenberg por hacer representaciones falsas para obtener su posición como juez, por continuar suministrando deliberadamente informaciones falsas acerca de su magistratura, y por proveer material falsificado a la Comisión que lo investigara.

“El juez había mentido repetidamente a otros jueces, abogados, reporteros de los medios, y a la misma Comisión. Por ejemplo, bajo juramento, afirmó que había participado en operaciones secretas de la CIA y que poseía una maestría en psicología. Cuando, en realidad nunca había estado asociado con la CIA o nunca había tomado cursos en psicología.

“Mintió acerca haber estado en la guerra de Vietnam y de haber sido condecorado en acción por comporta-miento heroico. Cuando, en verdad, nunca había obtenido su tarjeta básica para inducción militar”.

Un psiquiatra, fingiendo como Testigo Experto, afirmó que el Juez Couwenberg sufría de la pseudología fantástica y que debería continuar en su posición, siempre, asistido por un terapeuta. Las bases para las conclusiones llegadas por el psiquiatra no fueron hechas públicas, por lo que las desconocemos. Casos similares al del juez Couwenberg continúan haciendo su aparición con regularidad sorprendente.

Recientemente los siguientes artículos han sido encontrados en los medios de noticias.

Hombres prominentes como Joseph J. Ellis, galardonado con el Premio Pulitzer y Profesor de Historia en Mount Holyoke College. Jeffery Archer, miembro de la Alta Cámara Legislativa Inglesa Cámara de los Lores; y Sir Laurens Van der Post, quien fuera consejero espiritual del Príncipe Charles y padrino del Príncipe William, todos fueron descubierto en el acto de mentir públicamente. (Véase: Pathological Lying Revisited por C. Dike). Más cerca para nosotros, aunque distante en cierto modo, fueron los maratones de falsedades que caracterizaron las personas de Richard M. Nixon y Bill Clinton. Se puede decir aquí que el concepto de la mentira patológica en el cual el individuo repetida y compulsivamente miente y dice historias fantaseadas, no es algo nuevo para la psiquiatría. Lo que es nuevo es la abulia aparente en la disciplina para explicarlo o, para rubricar muchos de estos casos como casos de “personalidades múltiples”. (Véase: Bulimia, Trastornos de Regulación Cerebral y la ‘Personalidad Múltiple’).

¿Por qué mentimos?

Ocultar y falsear

La mentira tiene sus variedades

La mentira y confianza

En resumen

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