Modelo de Memoria de Trabajo de Sporer y Schwandt

De Mentira Pedia
Revisión a fecha de 11:28 15 jul 2016; Javier Torregrosa (Discusión | contribuciones)

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Contenido

Definición

Muchos investigadores han trabajado sobre enfoques distintos que pueden explicar en general las diferencias paraverbales y no verbales entre mentir y decir la verdad (p. ej. Koehnken, 1990; Vrij, 2000; Zuckerman et al., 1981; Zuckerman y Driver, 1985). Siegfried L. Sporer and Bárbara Schwandt proporcionan un análisis del engaño en general, con hipótesis comprobables con respecto a enfoques teóricos diferentes.

1. Activación psicofisiológica(Arousal) La mayoría de las personas que engañan experimentarán una agitación/excitación psicofisiológica. Se postula que la excitación mayor será observable, tanto señales no verbales como paralingüísticas (discurso más rápido, más pausas, y más movimientos)

2- Afectación Participar en el engaño puede experimentar una gama de emociones, de miedos y culpas a "duping delight"(Ekman, 1988). Miedo y la culpa pueden tener puntos en común (contacto visual disminuido y mayor movimientos de las extremidades) y diferencias (discurso lento y movimientos de la cabeza disminuidos con culpa pero no miedo)

3- Intento de control Las personas tienen creencias sobre cómo pueden ser "atrapados" por otros. Intentan inhibir estas señales indicadoras, sin saberlo, estos esfuerzos pueden ser sus propias señales delatoras. Se postula que, se reducirán muchas señales no verbales y paralingüísticas en un esfuerzo por evitar la detección.

4- Carga Cognitiva Las personas experimentan una mayor carga cognitiva al construir una historia coherente. Se presume que se va a reducir salida verbal (menos palabras, discurso lento y mayores pausas) como resultado de esta mayor demanda cognitiva. (5)


Características

1-Arousal: La idea de que la mentira se asocia con excitación fisiológica se remonta a la antigüedad (Kleinmuntz y Szucko, 1982; Trovillo, 1939) y también está en el corazón de cualquier enfoque psicofisiológico a la detección de engaño (por ejemplo, con un polígrafo o detector de mentiras; véase Lykken, 1998). Las respuestas fisiológicas asociadas con la excitación son difíciles de controlar y por lo tanto pueden proporcionar señales relativamente consistentes al engaño (Zuckerman et al., 1981). Existe la noción general que siempre ante una amenaza, o en una situación compleja experimentan un mayor grado de excitación (Kahneman, 1973). Por lo tanto, esperamos ver un aumento en la frecuencia de signos de actividad autonómica, como en rellenar con pausas y errores de discurso (Zuckerman y Driver, 1985). Además, la relación entre la excitación y la producción de estos comportamientos no puede ser lineal, es decir, estos comportamientos no pueden aumentar conforme aumenta el estrés. La relación puede ser curvilínea, que bajo extremo estrés (por ejemplo, cuando alguien es acusado de un asesinato por un investigador de la policía), los entrevistados pueden congelarse como un soldado en combate.(1)


2- Afectación: Ekman (1988) argumentó que el temor de ser atrapado es mayor cuando el mentiroso espera un castigo severo en el caso de ser capturados o cuando el mentiroso no ha practicado la mentira antes. Una persona puede sentirse culpable por mentir, produciendo un discurso más lento. Ekman (1988, 1992) también menciona otra emoción posible, que llamó duping delight. Este placer de hacer trampa se ve mejorado, por ejemplo, cuando quienes son aliados del mentiroso observan las acciones de mentiroso (Ekman, 1988).(3) Miedo y culpas se asocian son el contacto ocular, sonrisas y un aumento de conductas corporales no verbales. Sin embargo, un incremento de sonrisas, puede producirse debido a vergüenza o como un signo de duping delight. Se debe tener en cuenta que dependiendo de la emoción involucrada, se puede predecir aumentos o disminuciones de algunas de las conductas. Los mentirosos que temen ser capturados tienden a construir mensajes más cortos (duración y longitud) y a hablar más despacio para evitar contradicciones. El miedo o la culpa también puede estar acompañado por más errores de expresión o cualquier otro indicador paraverbal.(1)


3-Intento de control: Se refiere al supuesto de que los mentirosos deben intentar controlar los diferentes canales de comunicación con el fin de crear una expresión creíble (Ekman, 1981; Ekman y Friesen, 1969; Zuckerman et al., 1981). Como han señalado los estudios sobre creencias acerca de engaño, parece haber un acuerdo en todo el mundo sobre lo que constituyen señales de engaño en los demás, comportamientos que uno debe evitar para escapar de la detección Específicamente, los individuos a menudo asocian engaño únicamente con el aumento de intensidad (no decreciente) y la frecuencia de determinados comportamientos (Akehurst et al., 1996; Breuer y col., 2005; Koehnken, 1990; y por lo tanto intentará evitar estos comportamientos. Esto último dependerá en gran medida la preparación, planificación y ensayo posible ante una situación de engaño. Contrario a creencias sobre el comportamiento no verbal presentes desde hace varias décadas, los psicólogos sociales, hoy creen que el comportamiento no verbal es más regulado (no necesariamente consciente) (B. M. DePaulo y Friedman, 1998). Específicamente, los individuos a menudo asocian con el engaño un aumento (no disminución) de la intensidad o la frecuencia de ciertos comportamientos (Akehurst et al., 1996;) Breuer y col., 2005; Granhag y Stromwall, 2001; Stromwall et al., 2004; Vrij y Semin, 1996) y por lo tanto tratan de inhibir estos comportamiento. Por otro lado, mentirosos expertos intentan parecer creíble utilizando deliberadamente gestos ilustradores. Además, Ekman y Friesen (1969) postulan que algunos canales no verbales son más controlables que otros. Esto se conoce como la hipótesis de la jerarquía de la salida. Específicamente, estos investigadores postulan que, con relación a la cara, el cuerpo es menos controlable y por lo tanto una mejor fuente de fugas (actos no verbales que dan un mensaje que se desea ocultar al remitente), así como señales del engaño (actos no verbales que indican que el engaño está ocurriendo sin revelar el mensaje oculto). (1)

4-Carga Cognitiva: La preparacion de un mensaje engañoso requiere un esfuerzo cognitivo mayor que decir la verdad a causa de una mayor demanda de capacidad de procesamiento (Koehnken, 1990; Miller y tieso, 1993; Vrij, 2000; Zuckerman et al., 1981), especialmente cuando la mentira se refiere a un evento complejo (Sporer y Zander, 2001; Sporer, Krompass y Breuer, 2005). Por ejemplo, el mentiroso debe prestar atención no a contradecir declaraciones anteriores del mismo o una entrevista previa o los conocimientos del oyente (Cody, Marston y Foster, 1984). Además, el mensaje debe parecer plausible, por ejemplo, mencionando algunos detalles adicionales (Cody et al., 1984). Estas mayores exigencias cognitivas de montaje deben resultar en un cambio de intensidad o frecuencia de ciertas conductas. La magnitud de estas diferencias de comportamiento dependen del tiempo necesario para recuperar información desde memoria (Cody et al., 1984). Originalmente, el enfoque cognitivo se relaciona con modelos de procesamiento de la información (por ejemplo, Atkinson y Shiffrin, 1968) y trabajo en psicolingüística (e.g. Goldman-Eisler, 1968), que sugirió que las declaraciones verbales de mayor complejidad son propensas a asociarse con latencias de respuesta más largas y más frecuentes pausas (Zuckerman et al., 1981; Vrij, 2000).

Decir la verdad acerca de una experiencia implica, no sólo la recuperación sino también la reconstrucción de una memoria episódica o autobiográfica, esto debe requerir cierto esfuerzo de reconstrucción, particularmente cuando el evento es complejo. En cambio, cuando se construye una mentira (compleja), una persona necesita o inventar libremente (con su imaginación) o construir una historia coherente basada en el conocimiento (Schank y Abelson, 1977).(1) Los mentirosos deben pensar simultáneamente en lo que están diciendo, en no contradecirse ellos mismos y en el conocimiento del oyente (Cody, Marston y Foster, 1984) y además observar las reacciones del oyente mientras que al mismo tiempo tratar de controlar su comportamiento no verbal. Aunque las teorías psicolingüísticas (Goldman-Eisler, 1968) pueden proporcionar una base sólida para predecir algunos correlativos paraverbal del engaño (Vrij, 2000; Walczyk et al., 2003, 2005), su relación con los indicadores no verbales es menos claro. Por otra parte, este modelo para la construcción de mentiras (Sporer y Schwandt, 2006), que se deriva de un modelo de memoria de trabajo (Baddeley, 1986, 2000a, 2000b), puede ser más apropiado hoy en día, basado en la teoría cognitiva contemporánea. Esto puede ser particularmente relevante en un interrogatorio o contrainterrogatorio donde un demandado (sospechoso, acusado o testigo) se enfrenta con una pregunta imprevista. Aquí, un demandado puede tener que decidir, si o no encuentra la respuesta a la pregunta particular (presumiblemente dependiendo de si o no la información solicitada puede ser verificada en forma independiente). Este proceso de decisión puede conducir a un retraso en la respuesta (Walczyk, Roper, Seemann y Humphrey, 2003; Walczyk et al., 2005) y un aumento de pausas. Cabe destacar que pueden existir diferencias interindividuales en la capacidad de la memoria (Baddeley, 2000b), capacidad verbal, y habilidades de comunicación estratégica que puede afectar la capacidad de controlar sus respuestas no verbal y paraverbal. Sin embargo, en el marco teórico cognitivo, es muy difícil establecer simple hipótesis o predicciones, ya que la muestra conductual son fuertemente influenciadas por la naturaleza de la propia respuesta. En algunas situaciones, una mentira no puede requerir una simple respuesta, mientras que una comunicación veraz puede requerir una respuesta narrativa. Además, es importante el momento en el que debe tener una respuesta falsa. Si alguien está dispuesto a mentir sobre un tema determinado y, entre la preparación y la respuesta engañosa, la persona está ocupada con otras tareas, se distrae, se limita sus recursos para interpretar la mentira y controlar su comportamiento. Mientras que se encuentran cognitivamente ocupados en la construcción de una mentira, el contacto ocular, así como otras conductas no verbales deben disminuir, como cuando se pregunta a alguien donde había estado en el primer el sábado en diciembre pasado. Otra predicción de este marco teórico es una reducción de ilustradores (gestos no verbales) que acompañan a las mentiras (Ekman y Friesen, 1972; Zuckerman, DePaulo y Rosenthal, 1981).(1)


Aplicación

Es importante determinar si las personas legas y profesionales detectores de mentira mantienen creencias sobre señales de engaño que se corresponden con las señales que están objetivamente asociadas con el engaño como se documenta en los estudios disponibles. Los investigadores han resumido algunas de las diferencias entre señales reales y creencias sobre el engaño (por ejemplo, Vrij, 2000). En un estudio realizado por Akehurst et al., (1996), con oficiales de policía y civiles, a quienes se les preguntó qué comportamientos pensaban que aumentan o disminuyen mientras se está mintiendo. Aunque casi no hubo diferencias entre los dos grupos participantes, los mismos creían que estos cambios de comportamiento ocurrirían más frecuentemente en comportamientos de otras personas que en el propio cuando ellos mismos estaban mintiendo. En otro estudio, Vrij y Semin (1996), recogieron datos de profesionales de la mentira (oficiales y detectives de la policía, guardias de la prisión y oficiales de patrulla de policía), prisioneros y estudiantes universitarios, se les preguntó que comportamientos pensaban que aumentan o disminuir mientras se estaban mintiendo. Casi no hubo diferencias entre los grupos participantes profesionales y los estudiantes: ambos grupos creían que estos cambios de comportamiento se producirían con más frecuencia en comportamientos de otras personas que cuando ellos estaban mintiendo. Resultados similares se han divulgado en Suecia, con reclusos de la cárcel con los estereotipos más precisos de indicadores de engaño (Stromwall et al., 2004). Uno de los problemas con los estudios del cuestionario es que las personas no tiene espontaneidad, otro problema es que distintos grupos de encuestados piensan sobre los diferentes tipos de situaciones cuando se contestan las preguntas respectivas por ejemplo, oficiales de policía tienden a pensar acerca de sospechosos, los estudiantes piensan acerca de las relaciones personales o familiares, jueces sobre los acusados o testigos y los reos piensan en otros reclusos. Para tratar este tema más directamente, Breuer et al (2005) con diferentes grupos de participantes imaginaron diferentes escenarios, una mentira todos los días, un asesino tratando de idear una coartada y un grupo control sin información. A la mitad de los participantes en las tres situaciones se les dijo que los mentirosos tenían tiempo para preparar su mentira; para la otra mitad, no había ninguna oportunidad para la planificación y el ensayo. Aunque surgieron algunas diferencias entre estas situaciones, los participantes eran relativamente insensibles a los determinantes situacionales del respectivo determinante no verbales y paraverbal.

La aversión de la mirada fue la señal número uno que la mayoría piensa delata a un mentiroso. Los resultados muestran que no existe evidencia para esta hipótesis, pero que cuando sentimientos y hechos están relacionados, el contacto con los ojos puede disminuir. Sin embargo esta fuerte creencia es(rs.36 y.56 para estudiantes y policía, respectivamente; véase tabla 6) que la aversión de la mirada es la señal para detectar un mentiroso es incorrecta. En cuanto a contacto visual, también es importante considerar situaciones y factores culturales (Sporer, 2001; Vrij, 2000; Vrij y Winkel, 1993). En algunas culturas, puede ser simplemente una norma de cortesía al responder, no mirar al rostro del interlocutor. Por otra parte, las personas no parecen ser conscientes de que su propio comportamiento puede afectar el comportamiento de sus contrapartes. Si un interrogador que está bajo estrés, su nerviosismo puede ser transmitido al entrevistado, cuyo comportamiento a su vez puede luego ser mal interpretado como un signo de engaño (Akehurst y Vrij, 1999). Más del 50% de la muestra en todo el mundo cree que conductas no verbales específicas como la aversión de la mirada, cambios, manipulaciones por cuenta propia (Self-touch), la postura y gestos, aumentó mientras mentían (Global engaño equipo de investigación, 2006, 2 de estudio). Estas mismas creencias también fueron apoyadas por oficiales de la policía y público en general (Akehurst et al., 1996), varios profesionales como abogados (Ko¨hnken, 1988), los estudiantes pensando en una situación de delito (Breuer et al., 2005), pero los datos objetivos dicen otra cosa. No sólo los civiles creen ciertas conductas no verbales están fuertemente asociados con el engaño, pero también, para algunas de las conductas, estas creencias son en realidad totalmente opuestas a los observados a ser indicadores de engaño en los estudios experimentales. Por ejemplo, aunque generalmente la gente cree que engaño es acompañado por un aumento en movimientos de la mano, así como de pies y movimientos de la pierna y asintiendo con la cabeza, estos comportamientos realmente disminuyen cuando las personas están mintiendo. Para muchos otros comportamientos donde la gente también asume un aumento, no existe relación confiable en los estudios. Por ejemplo, la gente asume que parpadear, realizar gestos ilustradores y cambios posturales se incrementan cuando las personas están mintiendo, mientras que parece no haber ninguna asociación con estos comportamientos en el meta-análisis realizado. Sólo para algunas creencias de comportamientos coinciden con las observadas, tal vez una disminución de sonrisas (genuinos). Sin embargo, incluso con estos comportamientos, la magnitud de la asociación se asume para ser mucho más fuerte de lo que realmente es (por ejemplo, para gestos adaptadores). En consecuencia, es necesario aprender que conductas no verbales en general no son señales confiables de engaño, a pesar de las creencias en sentido contrario. Por otra parte, aunque este estudio, así como el meta análisis de B. M. DePaulo et al (2003), sugiere que la asociación entre señales de engaño y mentiras depende dela motivación del mentiroso para no quedar atrapado y la oportunidad de preparación; (Breuer et al., 2005; Taylor y Vrij, 2000; Vrij y Taylor, 2003). Por ejemplo, los movimientos de la mano y asintiendo con la cabeza puede disminuir, particularmente cuando los mentirosos no han tenido ninguna oportunidad de preparar su mentira. En los últimos años, algunos investigadores han desarrollado nuevas tecnologías, como el analizador de estrés de voz o el análisis de las reacciones térmicas en el ojo, que supuestamente proporcionan métodos más infalibles de detectar el engaño. Algunos investigadores también creen que el análisis del contenido verbal puede proporcionar mejores herramientas para discriminar la veracidad de las declaraciones (Sporer, 1997, 2004; Vrij, 2005). Sin embargo, aplicar estas técnicas correctamente requiere capacitación intensiva y puede no ser aplicable a todas las formas de engaño. Complementariamente, favorece un modelo de memoria de trabajo, que puede ser particularmente útil en la evaluación de mentiras acerca de eventos complejos. El análisis de las variables moderadoras indica que hay diferencias considerables en el comportamiento cuando los individuos están motivados para engañar con éxito. Si los investigadores comenzar a recoger datos sobre mentiras en diferentes contextos o situaciones y sus propiedades, debe ser capaces de predecir el comportamiento durante el engaño más correctamente. Por ejemplo, es la conocida mentira blanca “ que lindo y divertido ha sido un partido” (aunque no era así). Esto representa una mentira por razones de cortesía, que generalmente se desvanece de la memoria de comunicador y destinatario sólo unos minutos más tarde. Una mentira blanca es, en cierto modo, sancionada por la sociedad. Genera un esfuerzo cognitivo moderado y no usurpa recursos de memoria de trabajo, y su objetivo es el intento de mantener relaciones positivas con los demás. B. M. DePaulo, Kashy, Kirkendol, Wyer y Epstein (1996) asumen que todos los días mentiras representan la reivindicación de la identidad deseada y, además, el apoyo de los reclamos de otras personas de identidades deseados. Estas mentiras inofensivas deberían diferir en sus propiedades en comparación con los intentos de engañar a otros cuando hay mucho en juego, sea por alta recompensa monetaria o en la sala de audiencias. Por lo tanto, es plausible que diferentes tipos de mentiras se traducirá en diferentes adaptaciones conductuales cuando los mentirosos realizan grandes mentiras. En la actualidad se presenta el desafío de crear situaciones experimentales en el que existen diferentes condiciones de la mentira, muy pocos investigadores fueron exitosos en pensar sobre la creación de condiciones para la mentira (Burgoon, Buller, el Buslig y la Roiger, 1994; deTurck & Miller, 1985; Exline, Thibaut, Hickey y Gumpert, 1970; Feeley y deTurck, 1998; Mehrabian, 1971; Tieso y Miller, 1986).


Críticas

• Mientras que otros investigadores se han centrado más en las demandas de la tarea (carga cognitiva; por ejemplo, Vrij, 2000), la revisión de Siegfried L. Sporer and Bárbara Schwandt se ocupa principalmente de los procesos cognitivos y memorial en la construcción de una mentira (compleja).

• Una teoría cognitiva de la producción de mentira debe tener modelos actuales de trabajar la memoria (Baddeley, 2000a, 2000b) y la investigación sobre memoria autobiográfica (por ejemplo, Anderson y Conway, 1997; Brewer, 1986, 1996; Conway, 1990; Tulving, 1989; Wheeler, Stuss y Tulving, 1997). Al recuperar una memoria autobiográfica (verdaderamente experimentado) Baddeley (2000a) el buffer episódico forma la interfaz crucial entre la memoria y conciencia. Así, puede estar relacionada con la investigación sobre memoria autobiográfica que postula la recuperación a través del proceso de recuerdo consciente (Tulving, 1989; Wheeler et al., 1997).

• La evidencia neurofisiológica reciente sobre el funcionamiento de la corteza frontal sugiere que la recuperación y reconstrucción de complejos acontecimientos autobiográficos, así como la supervisión de la producción proporcionado es probable que sea una función del ejecutivo central (Wheeler et al., 1997) que también juega un papel central en la memoria de trabajo (Baddeley, 2000a, 2000b). Cuando se construyen mentiras, mentirosos expertos no inventan experiencias complejas desde cero, pero parten de paquetes de experiencias pasadas. Sólo cómo se integra esa información de diversas fuentes puede iluminar por las investigaciones en curso sobre memoria de trabajo (Baddeley, 2000a; Miyake y Shah, 1999).

• Control de la excitación, emocional, y enfoques de la memoria de trabajo se consideran como complementarios, en lugar de enfoques teóricos rivales. Para algunos comportamientos de los diferentes enfoques hacen predicciones similares, en particular la excitación y afectivo se acerca por un lado, y el intento de control y memoria de carga/trabajo cognitivo modelo por otra parte. Curiosamente, la mayoría de las previsiones de DePaulo et al (2003) converge con las que deriva de un modelo de memoria de trabajo de producción de la mentira.

• Mientras que el enfoque de DePaulo et al. es particularmente apto para analizar engaño en situaciones de la vida cotidiana y en las relaciones interpersonales, el enfoque de Siegfried L. Sporer and Bárbara Schwandt es particularmente útil en los procesos penales y ante los tribunales de justicia. (1)


Referencias

1-Sporer, S. L., & Schwandt, B. (2006). Paraverbal correlates of deception: A meta-analysis. Applied Cognitive Psychology, 20, 421–446. Published online 16 March 2006 in Wiley InterScience (www.interscience.wiley.com) DOI: 10.1002/acp.1190

2 - Statement Validity Assessment: The Reality Monitoring Tool - Revista Internacional de Psicología ISSN 1818-1023 Vol.12 No.02 Junio 2013 www.revistapsicologia.org Instituto de la Familia Guatemala

3- Siegfried L. Sporer and Barbara Schwandt(2007)MODERATORS OF NONVERBAL INDICATORS OF DECEPTION , A Meta-Analytic SynthesisPsychology, Public Policy, and Law 2007, Vol. 13, No. 1, 1–34 Copyright 2007 by the American Psychological Association 1076-8971/07/$12.00 DOI: 10.1037/1076-8971.13.1.1

4- https://books.google.com.ar/books?id=kmgmop6YcH0C&pg=PA511&dq=Clinical+Assessment+of+Malingering+and+Deception,+Third+Edition+pag+412&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwjs_MuBuYDNAhUFhJAKHcHMDOUQ6AEIHTAA#v=onepage&q&f=true [1]

Vídeos relacionados

Los mecanismos de la memoria [2]

Investigación sobre memoria de trabajo - Universidad de Kyoto, Japón [3].

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